22 de febrero 2002 - 00:00

Sibila encabeza colorido espectáculo de gitanerías

Sibila y su ballet
Sibila y su ballet
«Azabache y Luna». Coreografía: Sibila, Silvina Pereyra e integrantes de Ballet Al-Andaluz. Dirección general y primera bailarina: Sibila. Actuación de Ballet Al-Andaluz y los músicos Héctor Romero (guitarra) y Manuel Santiago y cajón). Centro Cultural Borges (Viamonte y San Martín), domingos de febrero y marzo, a las 20.30.

La bailarina y coreógrafa Sibila es argentina y se halla íntimamente vinculada con la danza española. Pasó por las aulas del Conservatorio de Madrid y participó como artista invitada en el Mariemma Ballet de España, institución más que prestigiosa. Se ha transformado en discípula de la legendaria maestra de la danza clásica española tanto como de otras notables culturas del baile de la península, entre las cuales Mayte Bajo no es la menor. La influencia de Mariemma ha sido factor determinante para la construcción de su propio estilo y de su manera de ver y sentir la danza española, ya sea como intérprete o como creadora.

En su nuevo espectáculo titulado «Azabache y Luna» con evidentes reminiscencias lorquianas, Sibila desarrolla un programa en dos partes. La primera, con música grabada perteneciente a Albéniz, al Lebrijano con la Orquesta Arábigo Andaluza, donde se analizan las influencias recibidas por España en el orden dancístico y musical, sobre todo de los pueblos orientales.

«La tierra», «El aire», «El fuego»
y «El agua» exponen disímiles maneras de interpretación, que va desde el puro baile flamenco hasta los diseños inspirados por la danza bolera. Las confluencias que determina la dicotomía orienteoccidente son variadas, entrelazando no sólo las formas y desplazamientos espaciales sino también caracteres y miradas existenciales, donde dolor y tragedia definen las características más salientes del arte de los gitanos andaluces, con ecos en el pasado árabe y marroquí e ingredientees de la danza contemporánea, hasta una rara incursión flamenca en el tango argentino.

Coreografías

Las coreografías de Sibila, Silvina Pereyra y las integrantes del Ballet Al-Andaluz (un grupo homogéneo en la delicada belleza de las mujeres, todas de impecable técnica dancística y dueñas de un temperamiento singular) responden siempre a los estímulos musicales, dando como resultado un lenguaje fluido y de recurrente originalidad.
Las sutiles simetrías impuestas al baile tienen en las intérpretes -todas mujeres- a doce conspícuas exponentes de origen popular pero convenientemente estilizadas.

El componente masculino del espectáculo llega en la parte final con la actuación en vivo de dos intérpretes de fuste: el guitarrista Héctor Romero y el cantante y cajonero Manuel Santiago, ambos habituales acompañantes de Sibila y su ballet.

En
«Temperamento» y en «Torrente» los «palos» del flamenco se mixturan y aparecen con toda su carga de seducción en el contoneo y las manos echadas al viento de las jóvenes bailarinas, entre lass que Sibila reluce con su atractiva figura y la rigurosidad plástica que la ennoblece aún más.

Hay un elemento del show que exige ser destacado especialmente y es el vestuario diseñado por
E. Sempronio y T. Prámparo que con sus colores, texturas y diseños elevan ostensiblemente la categoría de la danza cultivada por Sibila y sus mujeres. Las luces de Cristina Salamanqués no son, asimismo, un elemento menor en el refinado clima plástico que exhibe «Azabache y Luna».

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