14 de marzo 2002 - 00:00
Sofovich: la TV de hoy es an pobre como el país
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Periodista: ¿Cómo se decidió a incorporar mujeres?
Gerardo Sofovich: Estamos cumpliendo con la ley. Después de 37 años, éste es el 38, a ese ámbito «sagrado» que era el café de barrio debía actualizarlo. «Polémica en el bar» fue siempre un homenaje a eso que aún tenía vigencia cuando comenzamos, en el '63, y que se ha ido extinguiendo, la barra de amigos o, como dice Asís, de diletantes de café. Y no es otra cosa que eso, diletantes para hablar de fútbol, de política, de mujeres, de lo que venga. Había que actualizarlo con la presencia femenina.
P.: Hoy en los bares es habitual ver «barras» de mujeres.
G.S.: Es una resultante de cómo se han ido modificando las costumbres, y también de la presencia del tercer, cuarto, quinto, sexto sexo que también nos cambió la vida. En el pasado los muchachos iban de levante y las mujeres eran el objeto deseado, hoy se ve tantos autos con varones como con mujeres. Porque las mujeres o no tienen quien las invite a tomar algo por el problema económico o porque a muchos de nuestros cofrades les dejó de interesar la mujer.
P.: ¿Cómo eligió a sus nuevos participantes?
G.S.: Miguel del Sel surge como la necesidad de un toque de humor. Es un poco, salvando distancias y comparaciones, lo que era Minguito. Le pedí que fuera él pero con un cable a tierra que lo hiciera el Juan Pueblo. Con Asís tenemos una relación de muchos años, de encuentros y desencuentros, pero fundamentalmente entre los dos hay un gran respeto intelectual. Me encanta y creo que lo mismo le pasa a la gente. Jorge es un hombre de verba florida, irónica, exuberante, que acompaña con ademanes lo que va diciendo, era uno de los candidatos ideales. Con las mujeres quise tener el fuego de Nancy Pazos, una periodista joven y atrevida, y como contraparte la pluma oral de Silvina Walger, a pesar de que me trató muy mal en «Pizza con Champán» (cuando le demostré sus errores respecto a mí los ha aceptado).
P.: Usted tuvo grupos inolvidables: Altavista, Fidel Pintos...
G.S.: Fue tal la fuerza de Fidel que mantengo su foto en el bar a 38 años de su muerte. La gente cree que estuvo en toda la historia y participó sólo un año en «Polémica». La labor de Fidel fue histórica. Cuando Perón en un discurso dijo: «como dice Fidel Pintos...», el programa siguiente de «Polémica» fue antológico, el «agrande» de Fidel fue espectacular. La estatura actoral de Fidel dejó una marca imborrable.
P.: ¿Qué elenco de los suyos recuerda más?
G.S.: Todos. Pero en «Operación Ja Já» llegaron a estar en un mismo programa Olmedo, Porcel, Fidel Pintos, Mario Sánchez, Ernesto Bianco, Jorge Salcedo, Mabel Manzotti, Pepe Soriano, todos juntos. En «Polémica en el bar», luego de la muerte de Altavista, Gustavo Yankelevich me pidió que volviéramos a Telefé, pero yo le dije que no me atrevía a reemplazar a Minguito, que podíamos hacer una polémica, pero de verdad, con periodistas de distinta forma de ser y distinto pensamiento. Así aparecieron Hugo Gambini, José Corzo Gómez, Raúl Urtizberea, y fue el segundo programa en el rating de ese año, atrás de «Amigos son los amigos» con Carlín Calvo. Siguió la etapa en ATC, donde estuvimos 5 años en horario prime, y mis discusiones con Gambini fueron antológicas. Después de un parate, vino el período de América con la mesa compuesta por Ranni, González Oro, Pipo Cipolatti y Miguel Angel Rodríguez.
P.: ¿Cómo ve la televisión de hoy?
G.S.: Como el país: pobre, sin recursos, entonces se apela a lo que no cuesta, y eso a veces tiene talento detrás, y a veces grosería, baratura. La veo muy despareja. Universalmente la TV es siempre lo mismo, están todas las gradaciones: muy buenos, buenos, regulares, malos y pésimos. Tenemos lo mismo, siempre fue así. En este caso agravado por la falta de presupuesto. Y ya mucho del talento que podía estar en pantalla no está porque no hay como solventarlo. Es fantástico lo de Suar que sigue apechugándola y haciendo producciones interesantes con elencos importantes. Pronto estará de vuelta Marcelo Tinelli, que se podrá discutir o no el contenido, pero es un fuente de trabajo para un cantidad enorme de gente, de los cuales muchos muy talentosos. Ahora hay un auge de lo periodístico, pero barato.
P.: ¿Considera que tiene imitadores?
G.S.: He hecho teatro, cine, televisión en todos los formatos, desde el magazine de «A la manera de Sofovich» al humor, al que creo que le di una impronta que otros han tenido en cuenta, aunque esto no se mencione. Hoy se recuerda a Olmedo, una persona entrañable tanto para mí como para mi hermano. Cuando Olmedo murió estaba haciendo «La noche del domingo», me costó hacer el programa pero lo hice, y dije ahora se van a subir al caballo de Olmedo los mismo que cada vez que estrenábamos una película o un programa de TV, hablaban de la chabacanería, de humor revisteril, de cosa barata. Todos esos ahora hablan de la genialidad de Olmedo, pero dejan de lado el trabajo de años de mi hermano y mío con Olmedo. Lo mismo pasa con Minguito: muerto es sublime, pero en ese personaje ni mi hermano ni yo parece que tuvimos algo que ver. Lo malo es que estamos vivos, felizmente ricos y exitosos. Me di el lujo de hacer «la manzana» y batir todos los récord del cine argentino con «Los caballeros de la cama redonda», eso no se perdona.
P.: ¿No quiere volver al cine?



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