8 de marzo 2002 - 00:00
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Denzel Washington y Ehtan Hawke
En todo caso, la tensión de los mejores momentos de este día de furia en los barrios bajos mejora la media de las principales candidatas del año. Antoine Fuqua ya se había lucido en el terreno de la superacción con «Asesinos sustitutos» -el debut del pistolero Chow Yun Fat en Hollywood-, y ahora demuestra que también puede enfocar su cámara a la realidad como pocos.
Los diálogos son creíbles, y extremadamente duros, igual que situaciones como perseguir a un inválido que corre a toda velocidad montado en su silla de ruedas, para hacerle devolver las dosis de crack que se acaba de tragar (no es raro que en ese caso ni el ético novato tenga muchas ganas de juntar la evidencia). La película que viene a la mente es «Sérpico», sólo que Fuqua ganó en tensión y suspenso lo que pierde en naturalismo -aunque sea sólo en esa media hora final-.
Para un director con un puñado de videoclips y dos largometrajes -el otro es la divertida comedia de acción y paranoia «Carnada», que en la Argentina sólo se puede ver en video y DVD-el resultado es más que bueno. Especialmente porque en las dos horas de «Día de entrenamiento» hay al menos tres secuencias que pueden incluirse entre lo mejor del cine negro moderno, empezando por la partida de poker del pobre novato contra tres chicanos ultratatuados que lo miran con lascivia alabando con dulzura los encuentros sexuales que tuvieron en sus días en prisión.
Sorpresa
Debido a la corrección política de la Academia, Denzel Washington está muy cerca del Oscar, esto a pesar de que su monólogo final incluye más gritos de lo necesario (su actuación en «Malcolm X» era mucho mejor). En cambio el que sorprende es Hawke, que se luce sin necesitar discursos en primer plano, y en cambio es de lo más convincente cuando clama por su vida escupiendo sangre y gritando que tiene familia.
El logro del director es eludir los diálogos para mostrar con acción que lo ético muchas veces va unido a lo práctico. Y lo mejor es que, siguiendo los consejos de Luis Buñuel, Fuqua abordó un tema social sin caer en resoluciones conciliatorias. Y ya hace mucho tiempo que un film con esta característica fundamental no compite por el Oscar.




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