29 de septiembre 2006 - 00:00

Stone se defendió de las muchas críticas

San Sebastián (Enviado especial) - Hace justo veinte años, Oliver Stone llegó por primera vez a San Sebastián, e inauguró, con su película «Salvador», las funciones de cine en el inmenso Velódromo al que ahora ha vuelto, esta vez con «Las torres gemelas», que algunos le reprochan como antítesis de la primera.

Periodista: ¿No le parece que hizo una película demasiado convencional?

Oliver Stone: Tiene sus atractivos. Están presentes la relación entre personas distintas, la fe, el amor a la familia, el esfuerzo, cosas que son estereotipos cuando se mencionan, pero cuando se ven en pantalla, uno llora. Además hay tensión, hay suspenso, aflige ver lo que están sufriendo los personajes y sus familias. Y en el tercer acto son rescatados. Sabemos que van a salvarse a último momento, pero igual queremos ver ese momento. Lo mejor de las películas es que son viscerales.

P.: Quizá lo más irritante sea la frase de un marine, que dice «hará falta mucha gente para vengar esto».

O.S.: Sí, he recibido objeciones similares de muchos medios. Pero el verdadero marine la dijo. Y se fue a Irak. Creo que la de Afganistán fue una guerra justa. El se equivocó y fue a la guerra equivocada, la de Irak, pero yo lo respeto. A los marines se los conoce como personas extremas. Si él tomó su decisión, yo expreso mi respeto.

P.: ¿Pero usted está en contra de Bush?

O.S.: Bush hizo retroceder el país como diez años, pero, hasta cierto punto, al pueblo norteamericano le cae bien. Por otra parte lo de Irak es un desastre, me siento avergonzado de esa guerra. Con ella, los EE.UU. se han atacado a sí mismos, han atacado su propia Constitución. Hay más crueldad hoy en todos los aspectos, y más aceptación de la crueldad.

P.: Teniendo en cuenta diversos episodios de la historia de los EE.UU., desde la autodestrucción del Maine en 1898, ¿es posible que las élites consintieran, o hicieran ellas mismas, el atentado del 11-S?

O.S.: Personalmente, no creo eso de una trama de conspiración. Yo veo una conspiración en lo de Kennedy. En 1962 Lee Harvey Oswald dijo una y otra vez «Soy una cabeza de turco», lo mataron dos días después, y el registro de la entrevista policial desapareció. Eso encubre, evidentemente, una conspiración. Lo de Al-Quaeda es muy distinto. Pero es probable que en cierta época haya sido financiada por ciertos sectores del gobierno. Eso sería factible demostrarlo dentro de pocos años.

P.: Los norteamericanos se presentan como víctimas, pero han causado muchas más víctimas en todo el mundo.

O.S.: En «Nixon» y en «JFK» destaqué cómo EE.UU. ha actuado dañinamente en ciertos aspectos de la política internacional, pero lo mismo han hecho y hacen muchos otros gobiernos. No se puede decir que EE.UU. cause todos los males del mundo. Pero en «Las torres gemelas» yo subrayo que 87 países perdieron ciudadanos suyos ese día, no solo Norteamérica. Creo que ese fue el momento para que el mundo se reuniera a corregir sus defectos, y ese momento se ha perdido. Después del 11-S el incidente se hizo político. Me averguenza que cinco años después sigamos en el mismo punto, hablando de venganza, cuando hay muchas otras cosas más importantes e inmediatas que atender, como la pobreza mundial, o la propia salud del planeta.

P.: ¿Hoy encuentra más práctico hablar del amor que de las guerras?

O.S.: Una vieja crítica de mi país, muy severa, me dijo «Al fin has podido hacer tu historia de amor». Tiene razón. Acabo de cumplir 60 años. Es un momento de reflexión.

P.S.

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