29 de septiembre 2006 - 00:00
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O.S.: Bush hizo retroceder el país como diez años, pero, hasta cierto punto, al pueblo norteamericano le cae bien. Por otra parte lo de Irak es un desastre, me siento avergonzado de esa guerra. Con ella, los EE.UU. se han atacado a sí mismos, han atacado su propia Constitución. Hay más crueldad hoy en todos los aspectos, y más aceptación de la crueldad.
P.: Teniendo en cuenta diversos episodios de la historia de los EE.UU., desde la autodestrucción del Maine en 1898, ¿es posible que las élites consintieran, o hicieran ellas mismas, el atentado del 11-S?
O.S.: Personalmente, no creo eso de una trama de conspiración. Yo veo una conspiración en lo de Kennedy. En 1962 Lee Harvey Oswald dijo una y otra vez «Soy una cabeza de turco», lo mataron dos días después, y el registro de la entrevista policial desapareció. Eso encubre, evidentemente, una conspiración. Lo de Al-Quaeda es muy distinto. Pero es probable que en cierta época haya sido financiada por ciertos sectores del gobierno. Eso sería factible demostrarlo dentro de pocos años.
P.: Los norteamericanos se presentan como víctimas, pero han causado muchas más víctimas en todo el mundo.
O.S.: En «Nixon» y en «JFK» destaqué cómo EE.UU. ha actuado dañinamente en ciertos aspectos de la política internacional, pero lo mismo han hecho y hacen muchos otros gobiernos. No se puede decir que EE.UU. cause todos los males del mundo. Pero en «Las torres gemelas» yo subrayo que 87 países perdieron ciudadanos suyos ese día, no solo Norteamérica. Creo que ese fue el momento para que el mundo se reuniera a corregir sus defectos, y ese momento se ha perdido. Después del 11-S el incidente se hizo político. Me averguenza que cinco años después sigamos en el mismo punto, hablando de venganza, cuando hay muchas otras cosas más importantes e inmediatas que atender, como la pobreza mundial, o la propia salud del planeta.
P.: ¿Hoy encuentra más práctico hablar del amor que de las guerras?
O.S.: Una vieja crítica de mi país, muy severa, me dijo «Al fin has podido hacer tu historia de amor». Tiene razón. Acabo de cumplir 60 años. Es un momento de reflexión.
P.S.



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