En el medio hay una mujer, Alice, que en lugar de habitar el país de las maravillas lo hace en el de la sordidez de los hospitales públicos primero, y más tarde en el de los desgarramientos familiares. En la película, que transcurre en Glasgow, Escocia, alguien define el pasaje a la muerte no como un túnel luminoso sino como la oscuridad y el silencio absolutos. «Es lo más parecido a vivir en Gales» dice ese personaje.
Con todos estos elementos, y otros que no se develan para no estropear cierto desvío importante del argumento, la directora de
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