19 de mayo 2024 - 13:44

Tango y boxeo en un unipersonal con ecos de exilio

Se estrena "Gayola en París", escrita por Pamela Jordán y protagonizada por Patricio Coutone, un matrimonio con una historia muy particular. Ella protagonizó "Pizza, birra, faso" hace 25 años y él, hijo de Cristina Del Valle, fue protagonista de "El rey David" de Pepe Cibrián. En el mientras tanto tuvieron dos hijos, vivieron en Estados Unidos, hicieron teatro, gastronomía y más emprendimientos. Vuelven al teatro y estrenan esta obra que dirige Pablo Gorlero.

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“Mi mamá, Cristina del Valle, no quería que me dedicara a esto, conocemos los altibajos de esta profesión, a veces se trabaja y muchas otras no, entonces tomé decisiones de vida y de familia donde elegí hacer otras cosas”, dice Patricio Coutone, quien junto a su mujer, la actriz y productora Pamela Jordán encaró este nuevo unipersonal, “Gayola en Paris”, protagonizado por él y escrito por ella.

Con dirección de Pablo Gorlero, cuenta con música original de Fernando Nazar , luces de Ricardo Sica y debuta el viernes 31 de mayo en Patio de Actores. Conversamos con ellos.

Periodista: ¿Como marcó tu vida desde chico la actuación y lo artístico?

Patricio Coutoune: Mi mamá Cristina del Valle y mi papá del corazón Claudio Levrino eran actores famosos, entonces mi infancia fue particular. El amor viene de los teatros, me gustaba irlos a ver, iba a todas las funciones, las obras de mi vieja las conocía de memoria y despertó la inquietud en mi. Mi mamá no quería que me dedicara a esto, conocemos los altibajos que tiene la profesión porque se trabaja y en muchos momentos no, lo que hizo que muchas veces tomara decisiones de vida y de familia donde elegí hacer otras cosas y no dedicarme de lleno. De adolescente estudié con Rodolfo Graziano quien me sumó pronto a sus puestas de teatro, después tuve una banda de música a la vez que hacía teatro y llegué al protagónico de “El Rey David” con Pepe Cibrián. Así hasta el 2000 que nos fuimos a vivir a Estados Unidos donde trabajamos en comedias simples y cotidianas.

P.: ¿Qué pasó desde que protagonizaste Pizza Birra Faso hace 25 años hasta hoy?

Pamela Jordán: Se filmó, estaba embarazada de 7 meses, después fui mamá entonces prioricé eso, hice bolos, hice animaciones, se pudrió todo en Argentina y nos fuimos a Estados Unidos con dos chicos y dos valijas.

P.: Dejaron todo para irse y ahora volvieron.

P.C.: Nos fuimos complicados en el 2000 con dos hijos, yo cantaba ella hacía teatro, veníamos bien pero nos costaba mucho, fue durísimo allá pero nos fue bien, tuve una empresa de pintura y ella de animaciones pero volvimos porque mi vieja estaba complicada, quisimos darles a mis hijos este país, que con sus idas y vueltas elegimos para ser felices. Hicimos “La importancia de llamarse Ernesto” juntos con Graziano, abrí un restaurante en Palermo, tengo amor por la cocina, tuve delivery, bar, emprendimientos, largamos el teatro y nos dedicamos a la gastronomía.

P.J.: Extrañábamos al argento y siempre estuvo el teatro y hoy hago producción. Me animé a escribir y en pandemia encerrados los cuatro arranqué con esta obra.

P.: ¿Y qué historia cuenta?

P.C: Pamela adaptó los tangos que yo cantaba y luego escribió esta obra en torno a Serafín, un personaje de Edmundo Rivero. La historia es un boxeador que está engallolado, preso en París, y evoca cómo llegó a eso. Transcurre en los 40, 50 y habla Buenos Aires, un poco lo que nos pegó a nosotros del exilio.

P.: ¿Cómo apareció el personaje y la obra?

P.J.: La escribí pensando en mi abuelo que fue boxeador y Pato y sus tangos me llevaron. El personaje recuerda su gloria, su niñez y lo que hacía cuando estaba libre. Se arrepiente de las malas elecciones que hizo. Le mostré la obra a Gorlero, la leyó, le gustó y avanzamos. El personaje creció muchísimo porque en la puesta descubrieron aristas que quiero creer estaban en el texto.

P.: ¿Cómo es trabajar siempre con la pareja?

P.C.: Nos apoyamos mutuamente en el trabajo, somos equipo y cada uno con sus individualidades. El amor nos hizo más fuertes, no es fácil trabajar con la pareja pero cada vez que lo hacemos hay buenos resultados.

P.: ¿Cuál es el desafío de esta obra?

P.C.: El unipersonal, que nunca hice, el personaje, tiene una cantidad de emociones importantes, va desde la comedia al drama, pasa por muchos estados y tiene exigencia física, vocal, de texto, el personaje en los años 40 es bastante particular y tiene tango, canciones, boxeo, también otra de mis pasiones, porque es una obra que Pamela escribió un poco para mi. La historia es la de cualquiera que pudo haber tenido altibajos y errores.

P.: ¿Cómo es hacer teatro hoy?

P.C.: Es como siempre, con un contexto socioeconómico mas difícil, pero el estar compenetrado lo hace más sencillo. Esperemos que el público acompañe como siempre hizo, en ese sentido es algo único de este país que no pasa en ningún otro lado. Creo que es una necesidad de vida.

P.J.: A partir de este bloqueo a la cultura me despertó las ganas terribles de hacer teatro, me fui de mambo y estoy con cinco obras, en lugar de callar es el momento de salvar a la cultura y poner mi granito de arena.

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