23 de agosto 2005 - 00:00

Tangokinesis celebra bailando

La directora y coreógrafa Ana María Stekelman concibió tres obras satíricas(«Garello Tango», «Cotillón» y «Bolero») para celebrar los 12 añosde la muy buena compañía Tangokinesis.
La directora y coreógrafa Ana María Stekelman concibió tres obras satíricas («Garello Tango», «Cotillón» y «Bolero») para celebrar los 12 años de la muy buena compañía Tangokinesis.
«Cotillón». Un espectáculo de Ana María Stekelman con su grupo «Tangokinesis. Ilum.: O. Possemato. Selec. Mus.: A. M. Stekelman. Coreog. y direc.: A.M. Stekelman. (Teatro Maipo.)

Para la coreógrafa Ana María Stekelman la actitud lúdica es un estilo de vida que se manifiesta en diversos trabajos de su ferviente creatividad. Su más reciente espectáculo es «Cotillón» estructurado en tres partes. La primera reitera su pasión tanguera con «Garello Tango», seis piezas unidas por la compañía Tangokinesis en dúos o conjuntos con una gramática hecha de pasos muy originales que surgen de la confluencia del dos por cuatro con la danza contemporánea, algo habitual en el lenguaje dancístico de Stekelman.

La perfección técnica de los bailarines del conjunto -que por momentos demuestran impactantes labores individuales o en parejas de acrobacia casi deportiva- se evidencia en la musicalidad con que interpretan las piezas de Garello, Gobbi, Troilo o Pugliese. El vestuario de Jorge Ferrari siempre es un aliado de los anticonvencionales diseños coreográficos de Stekelman.

• Clásicos en broma

La fiesta por los doce años de la creación de Tangokinesis continúa en la segunda parte con «Cotillón», donde la coreógrafa bromea con la música de famosos ballets clásicos: « Corsario», «Don Quijote» y «Coppelia». La pericia y la afilada preparación técnica y anímica de los bailarines sirve exactamente al cometido, con vestuario acorde a la celebración, con excitantes colores y diseños de Schussheim. Sanamente irreverente, en ocasiones esta secuencia tiene diseños menos dinámicos y divertidos que los originales. Tal el caso de la coda de «Don Quijote» con sus treinta y dos «fouettés» o los giros de los solistas coreografiados por Petipa que en la cáustica mirada de Stekelman se convierten en una marcha de doce bailarines de menor impacto. De igual manera la diversión es válida.

En el cierre se recurre al «Bolero», de Ravel. Aquí la creadora echa mano al malambo en una interpretación libre del refinado sentido étnico del músico francés. Si bien la abstracción de Béjart para su coreografía de «Bolero» parece ideal, lo folklórico no desentona con la primitiva visión coreográfica de Aurell Milloss, que recurría al baile gitano para su breve secuencia argumental. Nora Robles, Pedro Calveyra y Marcelo Carte son excepcionales tanto en el tango, como en el folklore o la danza contemporánea, algo que no invalida la pareja calidad del resto del elenco de Tangokinesis.

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