19 de junio 2020 - 00:01

Banegas: "'Los invertidos' siempre generó controversias"

El clásico de González Castillo fue prohibido tras su estreno en 1900 y siguió siendo malinterpretado por la crítica en los años 90.

Banegas. “Hace 30 años, los críticos no entendieron esta versión”.

Banegas. “Hace 30 años, los críticos no entendieron esta versión”.

“‘Los invertidos’ no es una obra maestra, es la obra de un maestro, de alguien atacado por el furor de la representación. Es la clase de mala compañía que necesita el teatro para ser bueno”, había escrito Alberto Ure en el programa de mano que se entregaba en el Teatro San Martín, entre 1990 y 1992. Ure dirigió “Los invertidos” de José González Castillo, padre de Cátulo Castillo, protagonizada por Tony Vilas, Antonio Grimau y Cristina Banegas, que se verá desde mañana en el streaming del mencionado teatro. Dialogamos con Banegas

Periodista: ¿Fue la primera vez que el teatro nacional trató la homosexualidad?

Cristina Banegas: Sí, y generó controversias desde su estreno en el 1900. González Castillo fue castigado por el intendente de la ciudad ,que era un Anchorena, y la obra fue prohibida. Cuando Ure me propuso hacerla cerramos siete años de trabajo juntos, que para mi fueron fundamentales en mi relación con el teatro.

P.: ¿Cómo la recuerda?

C.B.: El estreno fue en el teatro Lorange, hoy el Apolo, con Lorenzo Quinteros, pero cuando pasamos al San Martín a Lorenzo lo reemplazó Tony Vilas, que hizo los dos años de temporada. Fue un éxito extraordinario pero, curiosamente, la crítica interpretó que nuestra puesta condenaba la homosexualidad. Nos resultó algo desopilante porque de ninguna manera era nuestra intención. Recordemos que esto pasó hace 30 años .

P.: ¿Qué otros temas se abordan?

C.B.: Es una obra sobre la hipocresía de la oligarquía argentina, la represión, la negación, los prejuicios, de modo que no es una obra contra la homosexualidad. Recuerdo que Ure respondió a eso con un artículo donde escribió que esa condena era lo mismo que el Gobierno de Dinamarca le hiciera una protesta al de Gran Bretaña porque Hamlet dice ‘Algo huele mal en Dinamarca’. El elenco es de lujo, Jorge Mayor, Elsa Berenguer, Alfonso de Gracia, Willy Lemos y Antonio Grimau, ganó todos los premios de teatro de ese momento. La Casacuberta con sus 500 localidades tenía todas las noches sala llena aplaudiendo de pie.

P.: ¿Hoy resulta anacrónica en una actualidad en que ese tema ya quedó instalado?

C.B.: Es una obra clásica pero que se vuelve a resignificar; nada anacrónica, al contrario. Hubo una o dos puestas más después, que no vi.

P.: ¿El teatro por streaming es teatro?

C.B.: El teatro es pura presencia, encuentro y es irreemplazable pero creo que es bueno rescatar obras, sobre todo si están bien grabadas.

P.: ¿Cómo lleva la cuarentena?

C.B.: Con la mayor paciencia y disciplina. Doy clases por Zoom, cosa que no había hecho nunca, y me costó pensar qué hacer. Encontré algo que creo que puede funcionar muy bien, estamos trabajando con ‘Cartas de amor’, y vamos a hacer una especie de movida con estas cartas en redes. No veo la hora de que podamos abrazarnos.

P.: ¿Cómo es la situación actual de los teatros independientes y en especial de El excéntrico, que dirige su hija Valentina Fernández de Rosa?

C.B.: Se trabaja en los protocolos y la emergencia cultural porque varios teatros independientes ya han tenido que cerrar. Es muy grave lo que está pasando en el mundo y el teatro seguramente será uno de los últimos espacios que se abran. En julio ibamos a reponer en el Cervantes el Edipo Rey de Sófocles que dirigí el año pasado, pero se pasa por streaming.

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