"De hombres y ratones": John Steinbeck, en La Pampa de los 60

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El drama, adaptado al ámbito nacional en los años de Onganía, subirá a escena el mes próximo en el Picadero.

¨Los vínculos tienen algo de desparejo, quizá no tanto como en esta obra pero para eso está el arte y el teatro, para mostrarnos con un ejemplo lo que es nuestra vida¨, dice Lisandro Fiks, que adaptó y dirige ¨De hombres y ratones¨ (“Of Mice and Men”), célebre novela de John Steinbeck, que se estrenará el jueves 8 de julio en El Picadero.

Luego del éxito de ¨Un enemigo del pueblo¨ de Ibsen, que protagonizó Juan Leyrado y dirigió, el autor y director también estrena ¨La mala vida¨, en Strummer Bar a mediados de julio; trabaja con una adaptación de ¨La gaviota¨ de Chejov y otra original suya, mientras aguarda remontar ¨Mala praxis¨, pendiente en el CCC. También tiene proyectos para hacer una nueva obra con Leyrado y en cine su primera película como autor y director. Conversamos con Fiks.

Periodista: ¿Cómo llegó a este material de John Steinbeck?

Lisandro Fiks: Me convocaron para actuar, me dieron la versión traducida que nunca se había hecho en la Argentina y transcurría en la California de 1930, con muchos personajes incluyendo esclavos negros. La historia me gustó pero sugerí adaptarla para salir de California y acercarla todo lo posible a la Argentina.

P.: ¿Por qué quiso acercarla?

L.F.: Lo que me interesa de las adaptaciones es traer la acción a la actualidad, siempre y cuando sea posible; a lo que está viviendo el espectador. Los autores escriben obras para su actualidad, quieren decir algo en ese momento y siento que una manera de ser fiel a esa intención es tratar de contar ese cuento lo más cercano posible. Mantener actual un texto es algo necesario a la hora de actuar, siempre que la obra lo permita. Tanto ésta como ¨Un enemigo del pueblo¨ tienen un trasfondo sociopolítico que marca la obra. Es inevitable poner el foco ahí, como ocurre en la mayoría de las obras.

P.: ¿Quisieron adaptar esta obra luego de que fuera interpretada por distintas compañías en el mundo?

L.F.: John Steinbeck es un grandísimo escritor para la cultura norteamericana, no sé si es buena la comparación pero es como el Martín Fierro para ellos, es un clásico. Acá Steinbeck no es muy conocido, no sé por qué, habiendo sido Nobel y habiendo escrito la novela en que se basó una película tan famosa como ¨Al este del paraíso¨ con James Dean. Esta obra llegó a todos lados porque es una gran obra. Habla de la explotación del ser humano por el ser humano y de un vínculo de amistad particular porque no es parejo.

P.: ¿Qué otros temas aborda la obra?

L.F.: La amistad y la realidad de que hay almas que no están preparadas para un mundo tan hostil como éste. Ante eso, la crudeza del mundo expone a estas almas a una desprotección terrible cuando la necesidad se hace presente. Hay que salir a trabajar y ganarse la vida en un mundo que no contempla diferencias y deficiencias. Esta amistad trata de que ambos se cuiden mutuamente.

P.: ¿Vio las versiones para cine?

L.F.: Las dos, e intenté dejarlas de lado. Me interesaba trabajar sin buenos ni malos, que cada uno hiciera lo que pudiera. Reduje la cantidad de personajes a seis, entonces cada uno toma un papel más importante. Desde ese lugar traté de cortar con la cultura de EE.UU. que está muy arraigada en la obra. No quiero que los personajes sean buenos, nobles, sin fisuras en su moral y conducta, o malos por el mero hecho de ser malos, busco los matices.

P.: ¿Por qué eligió situarla en La Pampa de 1968?

L.F.: Porque seguía la proscripción del peronismo que antes había dado a los trabajadores garantías que dejaron de tener en el gobierno de Onganía. Entonces me servía al tema de la obra porque volvieron a ser vulnerados. En cuanto a la época, me interesó que en esos tiempos no podía haber margen de difusión de aquello que sucedía. Hoy, en cambio, con una cámara todo sería susceptible de salir a la luz. Era su normalidad, sabiendo que eran explotados y que esas eran las reglas del juego, donde el patrón se quedaba con el documento como garantía de que no se iban a ir. La época me daba un buen marco para un contexto de impunidad, y si bien no creo que hoy haya un cambio sustancial, sí podría haber alguna denuncia en un caso como este. La Pampa lo elegí por acento, porque de allí para abajo no hay una tonada muy marcada y podíamos trabajar tranquilos, porque salvo por uno, todos tenemos tonada bonaerense.

P.: ¿Qué puede decir de este regreso a los escenarios?

L.F.: Estamos con una necesidad de consumir arte, música, teatro y a la vez con todos los cuidados porque la situación no está resuelta. Vamos a trabajar con todos los protocolos pero es un ambiente cerrado, tengo sensaciones encontradas porque a nivel anímico es necesario y a nivel salud hay que tener mucho cuidado. Todavía no estrenamos pero siento que hay una necesidad enorme de vínculo entre el público y los actores. No creo que el público se haya diluido, sí tal vez que tenga temor. Es respetable, así como hay elencos que siguen con temores. Espero que lo que se diluya sea el temor.

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