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9 de diciembre 2020 - 00:01

"El Cimarrón": la ópera como forma de ruptura y libertad

La historia real de un esclavo cubano es la base del espectáculo por streaming en el Xirgu-Untref.

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Al cimarrón. El barítono Iván García (izq.), protagonista, y Marcelo Lombardero, director de la versión.

“La ópera, a lo largo de su historia, atravesó epidemias, guerras, hambrunas, y siempre se las ingenió para sobrevivir” dice Marcelo Lombardero en diálogo con este diario. “Como fue durante tanto tiempo el ‘espectáculo de Estado’, debió buscar esas formas de supervivencia en situaciones críticas. Recordemos que los dos compositores más importantes del siglo XX, Benjamin Britten e Igor Stravinsky, tuvieron que sortear situaciones de esta naturaleza. Britten, con un nuevo repertorio, específico para la posguerra. Stravinsky, que debía estrenar ‘La historia del soldado’ después de la Primer Guerra, debió postergar hasta 1924 por la gripe española que estaba diezmando a la humanidad. En la Segunda Guerra se consagraron las óperas radiofónicas, que era el medio más seguro para transmitirlo. Pero también nos podemos remontar a siglos anteriores: Haendel debió renunciar a los cantantes italianos, a los que Inglaterra no podía costear en tiempos de epidemia, y sus oratorios se hicieron sólo con artistas locales.”

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Lombardero estrenará hoy, en el espacio Xirgu-Untref, “El cimarrón”, del compositor Hans Werner Henze (1926-2012). Nacido en Alemania, más precisamente en la República de Weimar, Henze también fue durante toda su vida un cimarrón: de su cultura, de su sociedad, de su país, de su sexualidad. Esta ópera, compuesta entre 1969 y 1970, se remonta a la visita que hizo Henze a Cuba, cuando tomó contacto con la novela que Miguel Barnet había publicado sobre la vida de Esteban Montejo, el esclavo fugitivo, o “cimarrón”, que escapó de una plantación y se sumó a la lucha por la libertad de la isla.

Montejo (1860-1973) llegó a vivir 113 años, y Barnet, cuando en 1963 conoció su historia en la Casa del Veterano en La Habana (museo sobre la guerra de 1901), tomó contacto con él para interiorizarse sobre su vida. El extenso testimonio dio lugar al libro que sedujo a Henze, quien a su vez lo trabajó con el escritor Hans Magnus Enzensberger para darle forma al libreto.

“Esta obra es muy importante no sólo en lo musical y teatral, sino también en lo político, en lo humanista”, señala Lombardero. “Sin duda Henze está inscripto entre los mejores compositores de la segunda mitad del siglo pasado. Esta ópera se adecua, además, a lo que hoy exigen los protocolos de la pandemia. Es un único cantante, el cimarrón Montejo, que evoca su vida y sus luchas, acompañado por tres instrumentistas, un guitarrista, un flautista y un percusionista, que cumplen a su vez con papeles de personajes plenos, y que se van desplazando dramáticamente a su lado, en escena.”

Esta obra tiene un signficado singular en la trayectoria de Lombardero. La estrenó, como cantante, en 1997, y fue el título que inauguró el Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC). La dirección escénica fue de Rubén Szuchmacher y la musical de Gerardo Gandini. También la interpretó en 2004 en el Teatro Real de Madrid, con dirección de André de Ridder y supervisión del propio Henze. “Fue muy hermoso haberla hecho nada menos que junto a Gandini y Henze”, recuerda ahora, “aunque si me pienso hoy como cantante ya no me reconozco. Es como si al ver algún video de aquellas producciones estuviera viendo a otra persona”.

La decisión de llevar a escena nuevamente “El cimarrón” surgió de un encuentro casual, cuenta Lombardero, con Martín Bauer, productor general del espectáculo y director de la maestría en Ópera Experimental de la Untref. “Él venía hablando hace como tres años de volver a producir esta obra, y las circunstancias especiales de este año nos impulsaron a hacerla ya que su formato permite representarla íntegramente de acuerdo a los protocolos sanitarios, sin necesidad de ningún recorte o adaptación que pudiera dañarla”. “El Cimarrón” está interpretada por el bajo barítono venezolano Iván García, radicado en Buenos Aires, quien ya trabajó con Lombardero en numerosas puestas, como “Don Giovanni”, “Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny” y “Ariadna en Naxos”, y a quien el director define como una de las voces más valiosas de la actualidad en el repertorio barroco. Patricia García (flauta), Martín Marino (guitarra) y Bruno Lo Bianco (percusión), dirigidos musicalmente por Agustín Tocalin, completan el elenco.

Lombardero, que el año pasado debutó como director de drama de prosa en el Teatro San Martín con dos obras de Ronald Harwood, “Colaboración” y “Taking Sides”, suma este año un nuevo debut con esta pieza de Henze que dirigió para el streaming. “Lo que hicimos no fue teatro filmado”, asegura. “Caer en eso sería matar a la ópera. Es una puesta que, en todo caso, puede aproximarse más al cine, aunque tampoco lo es. Es algo más experimental, ya que la mirada estuvo siempre puesta pensando en el formato, en la forma que el espectador percibirá la obra, con su orgánico original, su texto original, y una concepción tradicional en cuanto al movimiento escénico, aunque modificada por el papel especial que tienen los instrumentistas”. La técnica fue muy cuidadosa, además, se utilizaron cinco cámaras y un equipo de ocho personas entre director, sonidista, camarógrafos, y productores. El sonido fue un híbrido de 15 canales, con 3 para el cantante y 12 para los instrumentistas”.

“El Cimarrón” podrá verse desde hoy a las 20 a través de la plataforma opera21.live, y las entradas adquirirse en Ticketek (cada entrada es válida por 24 horas, es decir, puede verse el espectáculo en cualquier momento del día).

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