El protocolo al que no todos ven posible

Espectáculos

El abanico va de Roberto Carnaghi, que habla del barbijo como de una máscara griega, a Eleonora Wexler, que opina que es un despropósito.

A raíz del protocolo elaborado por AADET y Fundación Huésped, que marca pautas de higiene y prevención a la hora de ensayar obras teatrales y subir al escenario, este diario consultó a varios artistas sobre sus impresiones. El documento señala que deben usar tapabocas hasta el momento previo de ingresar a escena y respetar el distanciamiento físico mínimo de 1.5 metros, salvo que sean convivientes en la vida real. Para las escenas que requieran mayor cercanía podrán utilizarse máscaras faciales y se debe incorporar el alcohol en gel en escena, sobre todo luego de manipular objetos. Aquí los testimonios.

Carlos Belloso: “Hay que hacerlo, es hacer para adelante, no quedarse. Los que siempre trabajamos mucho es porque tenemos ganas de salir. Yo voy a hacer mi streaming y también una obra en el Cervantes, que ahora estamos ensayando por zoom porque se detectó un caso y hay que ver si se puede seguir. Está todo así. Cuando uno hace un espectáculo unipersonal tiene menos riesgo, en el Cervantes somos cinco actores más el quipo y estamos a un metro y medio, no con barbijo pero sin poder tocarnos ni tirarnos al piso. Se puede vivir de ahorros y evitarse la enfermedad pero necesitamos trabajar”.

En cuanto a los ensayos de las obras del concurso del Cervantes, Sebastián Blutrach, su director, explicó el método: “Se mantiene la distancia social, se higienizan todos los elementos antes de entrar a escena y el vestuario también. Cada espacio tiene su máximo de gente ya especificado, hay ventilación en los espacios pautados pero no se trabaja aún con máscaras, por ahora es distancia social”.

Gabriel Chame: “Es una locura, muy difícil de respetar, pero que todos terminaremos aceptando porque tenemos que trabajar. Se dice que sí y después no se cumple, como pasa con todo. Desgraciadamente, la problemática de la cercanía será inevitable; el teatro tiene cercanías; el actor, cuando habla, envía aire a otro. La problemática no es el teatro sino que hay cosas que se están permitiendo que son mucho más peligrosas, y el teatro paga el precio porque está muy expuesto. Con otros cuidados menos drásticos se puede llegar a trabajar. La gente pone distancia y después menos distancia. Los que hacemos clown nos reiremos de esta situación”.

Gloria Carrá: “Es casi imposible trabajar así, todos necesitamos volver pero la realidad es un hecho contundente, que pega fuerte. Entiendo las diferentes situaciones y que algunos tendrán que exponerse y, en ese caso, rever la mayor cantidad de normas sanitarias posibles para protegerlos”.

Roberto Carnaghi: “Es un gran desafío. Me parece bien en un momento difícil como éste, se convierte en otra manera de hacer una obra de teatro. Es interesante lo de las máscaras, los griegos usaban máscaras. El mundo cambiará, pasará algo, no seguirá igual, siempre se descubren nuevas maneras de llegar al público y bienvenidas sean. Saulo Benavente, que fue mi profesor en el conservatorio, pensaba que el teatro no era sólo el espectador y el escenario, pensaba ya en gente que pasara por los techos, por andariveles, siempre hay maneras de innovar. Al pensar en lo de las máscaras se me ocurren mil cosas, me recuerda a la comedia del arte. Y ver cómo se filma para el streaming, eso combina teatro, TV y cine”.

Denis Smith: “Me parece un delirio actuar con gel o máscara facial, no me atrae la idea. Quiero entrar al teatro para vivir una fantasía, y si tengo signos de algo que me evite trascender no me interesa. En Madrid, donde estoy viviendo, se hace teatro de forma normal, con aforo reducido, al público no lo dejan esperar en el foyer, queda en la calle para luego entrar directamente a las salas. Se escucha que durará poco y cerrará de nuevo. Se pide al público que salga lo menos posible pero no de manera oficial porque eso tiene alto costo político. El espacio del teatro es para sublimar, para irse de la realidad y si estamos en un lugar donde estoy todo el tiempo viendo signos de enfermedad y fin del mundo, no me interesa”.

Ingrid Pelicori: “Me resulta muy difícil pensar el teatro así pero entiendo que hay que buscar algo para la transición. Va a ser imposible pasar de esto a una normalidad, además la pandemia parece prolongarse entonces está bien pensar protocolos, es lo único que podemos hacer. En lo personal me costará acostumbrarme y no me lo imagino pero uno se acostumbró a tantas cosas, y si esta es una manera de ir volviendo a los escenarios y que el público se acerque otra vez, protegido y cuidado, habrá que hacerlo”.

Eleonora Wexler: “Es imposible. Que nos hagan el chequeo antes de trabajar y después trabajamos. La gente que está viendo la obra con mascarilla entiendo, pero los actores. que aparezcan así en escena es un despropósito”.

Roberto Peloni: “Hice la experiencia con el unipersonal en el Picadero y, como era con un pianista, podíamos mantener distancia. Con el director y equipo se pudo trabajar bien pero con otro sobre el escenario cambia porque entran muchas cosas en juego. No hay manera de no hacer evidente la problemática. No se puede no hablar de la pandemia, hacer como si nada pasara”.

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