Izcovich: una ficción sobre el arte de fingir

Espectáculos

Ambientada en la colectividad judía porteña, es una sátira que se ocupa de algunos conductas sociales típicas en ocasiones como el casamiento.

“Hay una necesidad de exhibirse en sociedad que para ciertas personas es importante aunque, por debajo, esté todo reventado y no suceda nada de lo que parece¨, dice Gabriela Izcovich en relación con la nueva obra que dirige, ¨Once Berlín¨, en torno a un fallido casamiento recreado por seis personajes. Escrita por Florencia Carosía, es otra de las ganadoras del concurso del Teatro Cervantes y está interpretada por Mónica Raiola, Paula Ransenberg, Esteban Meloni, Gaby Ferrero, Javier Lorenzo y Pilar Boyle. Está disponible en la plataforma online del teatro. Dialogamos con Izcovich.

Periodista: ¿Qué le atrajo del texto para dirigirlo?

Gabriela Izcovich: La clase media está bien tratada, en especial la de la colectividad judía; todo lo que rodea a las costumbres y celebraciones, como los casamientos. Es un tema que conozco de cerca y tiene una mirada sobre cierta clase social aguda, inteligente y con un humor. Otra elemento es la composición de personajes que hace. Me encanta dirigir actores, me los elegí bien y la autora me dio todo servido en bandeja aunque hice un abordaje como si fueran monólogos a cámara.

P.: Más allá del típico casamiento judío, ¿qué temas aborda la obra?

G.I.: Lo más interesante es cómo uno hace una celebración social sobre una base que no tiene nada que ver con algo que pueda celebrarse sino con el qué dirán. Por afuera se ven cosas que en realidad internamente no suceden. Es una sátira. Cuando se hacen casamientos uno piensa ´anda a saber qué pasa por debajo de todo esto´.

P.: ¿Tiene puntos de contacto con obras suyas?

G.I.: La estética de la autora no tiene puntos en común con la mía desde el punto de vista dramatúrgico pero sí me pude identificar con el humor, también presente en mis textos aunque traten otros temas. También me identifiqué con cierta etapa de mi vida donde iba a estos casamientos judíos, no tan ortodoxos pero donde todo me parecía una representación ficticia. Sin embargo esto no se compara con otras películas u obras de humor judío porque es muy personal. La autora fue al fondo de la sátira, no es sutil; cada personaje llega al colmo y a su máxima expresión, es casi grotesco. Mi abordaje como directora no es grotesco sino que los actores son naturales dentro de sus personalidades extremas.

P.: ¿Hay momentos que escapen de la sátira?

G.I.: Hacia el final tiene un giro que me gusta mucho y como directora lo enfaticé hacia algo no tan satírico. Se genera un clima más sensible que tiene que ver con el personaje que encarna Esteban Meloni y que quiere escapar de ese sistema social, de esa apariencia, de esas familias, y ella, Pilar Boyle, lo ayuda. Aunque en esa pareja no haya amor, ella lo ayuda a liberarse. Aunque no se amen se ayudan. Es entrañable.

P.: Esa búsqueda de liberación resuena a la serie ¨Poco ortodoxa¨.

G.I.: Me pareció una maravilla salvo que ahí uno no se ríe. Me sorprendió porque creí que la autora de esta obra era judía por cómo conoce la interna, pero es simplemente una observadora de la vida, lo cual es un mérito, sobre todo siendo muy joven. Fui trabajando el proceso con ella porque cuando leí el texto tuve una mirada sobre el material que después, charlando con ella, me di cuenta de que ella tenía otra. Pero congeniamos. A veces no es fácil entregar el texto de uno a otra cabeza pero ella se acotó a mi palabra.

P.: Volvió a trabajar al Cervantes luego de 15 años. ¿Cómo resultó?

G.I.: Había trabajado con Carlos Belloso y una actriz catalana en coproducción con Barcelona en la obra ¨El mar¨. Tenía muchas ganas de volver a un teatro oficial y pese a que fue en plena pandemia y sin público, me sentí a gusto con una producción bien organizada que por momentos me daba la sensación de que estaba trabajando en España por el nivel de compromiso.

P.: ¿En qué proyectos trabaja?

G.I.: Dependerán de la pandemia pero espero reponer ¨Mar distante¨ en abril en el Portón de Sánchez, que hice en 2019. Había empezado a ensayar un nuevo texto, ¨Leonor¨, y si todo va bien podremos estrenar en julio o agosto. Escribí una obra corta en pandemia y ahora una segunda para complementar con esa, se llama ¨La sonrisa de una lágrima¨.

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