El 26 de agosto de 1933 llegó por primera vez a los cines de los Estados Unidos un cortometraje de dos rollos (20 minutos) protagonizado por un flamante trío cómico, The Three Stooges, es decir, Los Tres Chiflados. El corto era “Beer and pretzels” y mostraba a Moe, Larry y Curly haciendo desastres como camareros. Ese fue el comienzo de una relación de casi tres décadas entre Los Tres Chiflados y Columbia Pictures -que no les subieron el salario durante años- y el trío se convirtió en una presencia familiar en los cines de los años que siguieron a la Gran Depresión.
En aquellos duros tiempos los estudios inventaron el “doble programa”, que permitía que por unos centavos la gente no sólo tuviera diversión sino también cobijo bajo el techo de un cine. El éxito de la estrategia provocó que pronto, además de dos largometrajes, un noticiero y un par de dibujos animados, Columbia organizara una división de cortos de dos rollos de bajísimo presupuesto, Screen Gems, con el objetivo de entretener a las multitudes de desharrapados que por entonces llenaban las salas de cine.
A diferencia de otros artistas de Screen Gems, los Chiflados siguieron presentes como preámbulo cómico al programa principal, lo cual se mantuvo aun después de la Depresión e inclusive de la Segunda Guerra Mundial. Y lo más irónico y dramático de la historia llena de injusticias de Moe, Larry, Curly y Shemp, fue que cuando apareció la televisión, y los programó primero en horarios marginales hasta que se dieron cuanto de su éxito inesperado, estos grandes comediantes no recibieron un centavo por la emisión de sus docenas de films: el contrato que tenían con Columbia no incluia el aún inexistente medio televisivo, y solo les dejaba cobrar por sus apariciones personales en vivo.
Pero, como al final la gloria se impone al dinero, luego de décadas de fama en la pantalla chica estadounidense y mundial (incluyendo la Argentina, donde eran un programa fuerte en horarios como el de la merienda y desayuno para luego anclarse a la hora del almuerzo en los fines de semana), a estos tres genios de la comedia se los siguió explotando gratis en la era del videohome, ya que los editores de VHS se hicieron un festín editando títulos de The Three Stooges con cortos que conseguían de coleccionistas, sin tener que pagar un dólar ni a la herencia de los maltratados cómicos ni a Columbia, que con el tiempo los editó en lujosas colecciones con calidad técnica excepcional.
Esa calidad técnica volvió a apreciarse los domingos al mediodía de Canal 13, justo antes del “Almorzando con Mirtha Legrand” de la era Juanita Viale. Igual que en los tiempos de la Depresión, los Chiflados aterrizan en la pantalla chica criolla en tiempos de crisis. Los canales tratan de mitigar la falta de presupuesto repitiendo material enlatado, ya sea telenovelas extranjeras o largometrajes hollywoodenses, como en el viejo y querido “Cine de Super Acción” del antiguo Canal 11. Sólo para dar un ejemplo: en los últimos meses, Canal 13 repitió en distintos horarios los 4 films de Indiana Jones, tal vez suponiendo que sólo la magia de Spielberg `podría seguir reteniendo a los cansados televidentes frente a la pantalla.
Lo cierto es que para ir calentándole la pantalla a Juanita Viale, el departamento fílmico del 13 selecciona lo mejor de estos Chiflados, cuya obra está por cumplir 90 años. Quizás sea una gran estrategia ya que siguen arrancando carcajadas como siempre, y ya era hora de que los descubrieran los millennials. Hoy puede jugarles en contra (de hecho, hubo protestas) la violenta incorrección política de muchos gags, como uno visto hace dos semanas en el que, pelándose con unas chicas, un vapuleado Larry toma un palo para volver al ataque. Moe lo detiene diciéndole (en el mismo doblaje al castellano de Columbia que veíamos de chicos): “No puedes atacar con eso a una dama”, sólo para cambiarle el palo por otro más grande.
Pero seria un gran error que la comicidad lunática y surrealista de los Chiflados sea medida con una visión actual, ya que son absolutamente inmortales (y, por supuesto, los que siempre terminaban cobrando eran ellos, salvo dinero).
Tenían un humor muy combativo en épocas mas duras que las actuales, tal como se vio el domingo pasado en el antológico corto “I’ll Never Heil Again”, estrenado a principios de 1941. En él Moe se burla de Hitler, dictador del lejano reino de Moronia (algo así como Taradolandia). El film no es sólo formidable en si mismo sino que, al igual que el más talentoso y también judío Charles Chaplin en “El gran dictador”, los Chiflados se empecinaron en hacer cortos antinazis como éste, anterior a Pearl Harbor, lo que estaba prohibido por casi todos los estudios que seguían más preocupados por el mercado alemán y el de los países que iban siendo ocupados por los nazis.
La reposición de los Chiflados se suma a otra serie legendaria, “El Zorro” con Guy Williams, que sigue impartiendo justicia en California desde la pantalla del 13 ya hace una década larga.
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