Este jueves se estrena en los cines argentinos “Tierra de mi padre” (“Fatherland”), un film de singular importancia cultural. El polaco Pawe Pawlikowski obtuvo con él el premio a la mejor dirección en el Festival de Cannes de este año. Así como “Cuando huye el día”, de Ingmar Bergman, relataba el viaje en coche de un viejo profesor, junto a su nuera, para recibir un premio universitario, aquí el profesor es el escritor Thomas Mann (interpretado por Hanns Zischler), a quien acompaña su hija Erika (Sandra Hüller), y las circunstancias son muy distintas.
Basada, con licencias, en una historia real, “Tierra de mi padre” se inspira en el viaje que en el verano de 1949 emprendió Mann en Alemania por primera vez desde 1933, cuando huyó del nazismo. Tenía 74 años, era ciudadano estadounidense desde 1944 y regresaba para recibir el Premio Goethe en el bicentenario del nacimiento del poeta: primero en Frankfurt (Alemania Federal), y después en Weimar, bajo control soviético. Ese viaje existió, aunque el autor de “La montaña mágica” no lo hizo con su hija sino con su esposa Katia, a la que no vemos en el film (sólo mantiene una conversación telefónica con Erika).
Thomas Mann, Lion Feuchtwanger y otros exiliados en California durante el nazismo
Las circunstancias históricas
Mann había llegado a los Estados Unidos en 1938 (al escapar de Alemania había residido, primero, en Suiza y Francia), enseñó en Princeton y desde 1941 vivió en Pacific Palisades, en Los Ángeles. Allí existía la colonia más notable del exilio alemán: los escritores Lion Feuchtwanger, Franz Werfel, Bertolt Brecht y el hermano de Thomas, Heinrich Mann (autor de “El ángel azul”); los músicos Arnold Schoenberg, Bruno Walter y Hanns Eisler; los filósofos Theodor W. Adorno y Max Horkheimer, y cineastas como Fritz Lang y Billy Wilder.
Heinrich Mann también optó por el Este, aunque nunca llegó. En 1949 fue designado presidente de la Academia de las Artes de Berlín Oriental, pero murió en Santa Mónica el 11 de marzo de 1950, solo y pobre. Thomas, que siempre se consideró un burgués conservador pero opuesto a las cazas de brujas, abandonó Estados Unidos en 1952, en pleno macartismo, y murió en Zurich en 1955.
Thomas Mann, ganador del Nobel de Literatura en 1929, autor de "La montaña mágica" y otros títulos famosos
El escritor y sus fantasmas
La relación entre los hermanos Mann fue difícil, aunque no tanta como la que Thomas tuvo con sus propios hijos. Durante la Primera Guerra, Thomas escribió "Consideraciones de un apolítico" (1918), una defensa de la cultura alemana y del orden monárquico frente a la "civilización" democrática de Occidente, que Heinrich encarnaba. En 1922, con el discurso "Sobre la república alemana", se convirtió en defensor de la democracia de Weimar. Recibió el Nobel en 1929, advirtió contra el nazismo en 1930 y, desde 1940, habló a sus compatriotas por la BBC.
En 1945, en "Alemania y los alemanes", sostuvo que no había dos Alemanias sino una sola cuyas virtudes se habían vuelto contra sí mismas. Ese mismo año, en la polémica con los escritores de la "emigración interior", afirmó que los libros impresos en Alemania entre 1933 y 1945 olían a sangre y a vergüenza. Sus diarios, publicados veinte años después de su muerte, revelaron además sus deseos homoeróticos que había mantenido ocultos toda su vida, aunque una novela como “Muerte en Venecia”, llevada al cine por Luchino Visconti, dejaba entrever suficientes indicios.
“Tierra de mi padre” no es piadosa con su retrato, y hay razones justificadas para tal caracterización. Su hijo Klaus, también escritor, se suicidó en Cannes el 21 de mayo de 1949, por una sobredosis de somníferos, después de un intento previo en 1948. Thomas estaba en Estocolmo, en plena gira de conferencias; se enteró al día siguiente y no la interrumpió (la cronología del film, por razones dramáticas, hace coincidir el suicidio con la visita a Frankfurt). El único miembro de la familia presente en el entierro fue Michael, el hijo menor. Klaus, que a los 42 años dependía económicamente de su padre, lo había definido como el problema más amargo de su vida.
Los hermanos Erika y Klaus Mann, en una fotografía de 1927.
La familia Mann
Katia Pringsheim, su mujer, provenía de una rica familia judía de Munich. El matrimonio tuvo seis hijos: Erika (1905), actriz, escritora y piloto de rally, fundó en 1933 el cabaret antinazi Die Pfeffermühle, fue corresponsal de guerra y, en sus últimos años, secretaria y editora de su padre. Klaus (1906) fue novelista y combatiente contra el nazismo desde el exilio. Golo (1909) llegó a ser un historiador de prestigio; Monika (1910) sobrevivió en 1940 al hundimiento del barco en que viajaba, donde murió su marido; Elisabeth (1918) fue una pionera del derecho del mar, y Michael (1919), músico y luego germanista.
Erika, quien estuvo casada entre 1926 y 1929 con el actor Gustaf Gründgens, en 1935 se casó con el poeta W. H. Auden sólo para obtener el pasaporte británico (Auden era homosexual). Gründgens, que aparece en una escena del film, hizo carrera bajo el nazismo como director del Teatro Estatal de Prusia, protegido por Göring, y su papel más celebrado fue el Mefistófeles del "Fausto". Klaus lo convirtió en Hendrik Höfgen, protagonista de su novela "Mefisto" (1936). El hijo de Gründgens logró prohibirla en Alemania Occidental, aunque se terminó publicando en 1981, año en que István Szabó la llevó al cine y ganó el Oscar al año siguiente.
Lo que queda del "roble de Goethe" en el campo de concentración de Buchenwald.
Buchenwald
Una de las escenas del film también echa luz sobre uno de los hechos más crueles de la partición de Alemania, y sobre la escasa diferencia que existía entre los totalitarismos de signo opuesto, el nazismo y el comunismo. Es cuando un ciudadano alemán oriental aprovecha la visita de Mann a Weimar para denunciar, antes de ser arrestado, que las autoridades del Este continuaban utilizando el campo de concentración de Buchenwald (el mismo que, por una ironía del destino, alberga el llamado roble de Goethe, asociado por la tradición con las visitas del poeta al monte Ettersberg, y que quedó encerrado en ese lugar de horror).
Ese campo nazi funcionó entre 1937 y 1945 en el monte Ettersberg, a pocos kilómetros de Weimar; más de 50.000 prisioneros murieron allí. En agosto de 1945, la policía secreta soviética reabrió el lugar como Campo Especial N.º 2. Hasta 1950 encerró a unas 28.500 personas, entre ellas mil mujeres, sin juicio y por tiempo indefinido; más de 7000 murieron, la mayoría durante el invierno de hambre de 1946-47, y fueron enterradas en fosas comunes. Cuando Mann llegó a Weimar, en julio de 1949, el campo seguía activo. Le pidieron que lo visitara y se negó.
El campo se cerró en 1950, meses después de fundada la RDA, que silenció su existencia y plantó un bosque sobre las fosas. Recién después de 1990 las tumbas fueron señalizadas con columnas plateadas numeradas que hasta hoy muchos visitantes recorren sin saber que corresponden a las víctimas de la posguerra.
Björn Andrésen y Dirk Bogarde en el célebre film de Luchino Visconti, "Muerte en Venecia"
La obra de Thomas Mann ha tenido numerosas adaptaciones cinematográficas, desde la primera versión muda de “Los Buddenbrook”, dirigida por Gerhard Lamprecht en 1923. A ella siguieron, entre otras, “Su alteza real” (1953), de Harald Braun; “Confesiones del estafador Felix Krull” (1957), de Kurt Hoffmann, con Horst Buchholz, y “Tonio Kröger” (1964), de Rolf Thiele.
La más famosa sigue siendo la ya mencionada “Muerte en Venecia” (1971), de Luchino Visconti, con Dirk Bogarde y Björn Andrésen. Visconti convirtió al escritor Gustav von Aschenbach en compositor y utilizó la música de Gustav Mahler para acompañar su fascinación por el adolescente Tadzio y su progresiva decadencia. Dos años después, Benjamin Britten estrenó su última ópera, “Muerte en Venecia”, con libreto de Myfanwy Piper, también basada en el relato de Mann.
En 1975, la productora estatal de Alemania Oriental, DEFA, estrenó “Lotte en Weimar”, de Egon Günther, con Lilli Palmer, sobre el reencuentro entre Goethe y la mujer que había inspirado a la Lotte de “Werther”. En 1982 llegaron dos de las novelas más difíciles de trasladar a la pantalla, “La montaña mágica”, dirigida por Hans W. Geißendörfer, y “Doctor Fausto”, de Franz Seitz, con Jon Finch. Más tarde, Klaus Maria Brandauer dirigió y protagonizó “Mario y el mago” (1994), mientras que “Los Buddenbrook” tuvo una nueva versión cinematográfica en 2008, dirigida por Heinrich Breloer.
Thomas Mann también ha aparecido como personaje en el cine y la televisión. El antecedente más importante de “Tierra de mi padre” es “Die Manns – Ein Jahrhundertroman” (“Los Mann: una novela del siglo”), miniserie alemana de 2001 dirigida por Heinrich Breloer, con Armin Mueller-Stahl como Thomas Mann.
Más recientemente, André Schäfer realizó el documental “Bekenntnisse des Hochstaplers Thomas Mann” (“Confesiones del impostor Thomas Mann”, 2024), que examina las contradicciones entre la imagen pública del escritor y su vida privada. El título alude a Felix Krull, el personaje de Mann que construye su existencia mediante una sucesión de imposturas. Quienes vean “Tierra de mi padre” serán testigos de algunas de las palabras más crueles que una hija puede decir a su padre. Tal vez por eso, Pawlikowski optó por modificar a la madre por la hija en ese viaje tormentoso.