Su continuación no tiene la chispa ni el elenco de la original (las ausencias más notorias son las de Ya desde la apertura hay autorreferencias ingeniosas: Palmer, harto de Hollywood, ataca la costumbre de hacer secuelas. Va por Sunset Boulevard en un auto, charlando con un decadente productor de discos (que interpreta el no menos decadente
La soltura y la falta de pruritos en algunas caracterizaciones (hay chistes «incorrectos» y muy graciosos sobre gays y negros, por ejemplo), la feliz resolución de algunas escenas y varios remates agudos, además de la acertada elección de secundarios sobresalientes (como
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