Traviata madrileña: "Ámame, Alfredo, pero no te me acerques"

Espectáculos

“Ámame, Alfredo”, volverá a cantar Violetta Valéry en “La Traviata” de Verdi, pero lo que dejará implícito -aunque no figure en el libreto de Francesco Maria Piave- es “pero no me abraces ni te acerques”. En esta “Traviata” de “concierto semiescenificado” y no de ópera dramatizada, con la que el Teatro Real de Madrid reabrirá sus puertas el 1 de julio, sus personajes deberán respetar el distanciamiento social. El responsable del concepto escénico, el italiano Leo Castaldi, fue el encargado de dividir el escenario en cuadrados de dos metros por dos: “Cada corista habitará uno de estos cuadrados y cada solista va a tener una isla propia en las escenas que hay más gente”, dijo ayer a la prensa. Su idea, afirmó Castaldi, fue “hacer de los protocolos los elementos del lenguaje”.

En la puesta en escena de la enfermedad de Violeta “hemos trasladado lo que hemos aprendido con esta pandemia: si entramos en una habitación de una persona que muere de un virus muy contagioso, no nos abrazamos”. La música, apuntó, “llena las distancias: no se podrán abrazar pero lo que se cantan entre ellos en un dueto llena la distancia de ese abrazo”. Para el estreno del 1 de julio el Teatro Real estudió “miles de variantes” de medidas de seguridad, en las que ha invertido 340.000 euros y dedicado más de 3.000 horas a su limpieza. En lugar de una ópera dramatizada, será un “concierto semiescenificado”, por lo que a los abonados les ha sido devuelto una parte de lo que habían pagado. De las 19 funciones se ha pasado a 27 con aforo reducido, de 869 localidades en lugar de 2.000, que se ofrecerán del 1 al 29 de julio con cuatro repartos distintos.

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