9 de mayo 2007 - 00:00

Un Britten con "look" rastafari

JoannaMacGregor,solista depiano ydirectora de lanotableBrittenSinfonia en latemporada delMozarteum.
Joanna MacGregor, solista de piano y directora de la notable Britten Sinfonia en la temporada del Mozarteum.
Britten Sinfonia. Dir. y solista: J. MacGregor. Obras de J. S. Bach, J. Dowland, B. Britten, O. Golijov, I. Stravinsky, E. Gismonti, A. PTMrt y J. MacMillan. (Teatro Coliseo.)

El Mozarteum Argentino trajo como segundo número de sus dos ciclos de conciertos a la Orquesta de Cámara Britten Sinfonia, formada en 1992 y dirigida por Joanna MacGregor. Proveniente de Cambridge y Norwich, actúa regularmente en Aldeburgh, ciudad en la que en 1976 murió Benjamin Britten y de la cual recibió el título honorífico Lord Britten of Aldeburgh.

La Britten Sinfonia es una estupenda agrupación de cuerdas, formada por veinticuatro músicos, que muestra una ductilidad y una calidad instrumental sobresaliente para interpretar un repertorio amplio que va desde el Barroco hasta la música contemporánea. Joanna MacGregor, directora y solista de la agrupación, es una artista que ha impuesto su personalidad avasallante al ensamble, y que también se manifiesta en sus encendidas ejecuciones pianísticas.

Desde su aspecto visual, un «look» desestructurado y poco convencional, coronado por un sinfín de rastras a lo «Bob Marley», hasta su digitación electrizante, que recuerda de cierta forma a la de Martha Argerich (quizá sin llegar a las alturas de la argentina), resultó determinante para la caracterización de esta orquesta. El repertorio inquieto y multicultural es otro de los aciertos de esta perla dentro de la actual música inglesa.

Dos conciertos hicieron que se oyeran creaciones de Johann Sebastian Bach (Conciertos para piano en Fa menor y Re menor) tocados con un swing jazzístico que no es más que una mirada contemporánea a la música del Barroco, hasta obras de Osvaldo Golijov (el compositor platense de éxito internacional) con un solo de piano («Levante»), y «Last Round» (que posee como indicación de movimiento «Movido, urgente-macho, cool y dangerous»). Magnífico también fue Stravinsky («Concierto en Re para cuerdas») tanto como el Arvo PTMrt (Cantus a la memoria de Britten) junto a las tres instancias del compositor numen del grupo, el propio Britten («Joven Apolo», « Preludio y fuga» y «Lachcrymae»), entre otras notables creaciones.

Dos danzas folklóricas de Gismonti y dos bises dedicados a Astor Piazzolla Milonga del Angel» y «Libertango») exhibieron la dúctil musicalidad de la MacGregor y sus cuerdas. Versiones energizantes, de impronta popular, que tiraron una vez más por tierra con la división entre música culta y popular. La primera audición de un Concierto para piano (N° 2) del escocés James MacMillan cerró la actuación.

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