21 de febrero 2002 - 00:00
Un género musical centenario
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En esta primera época, desde 1901 hasta 1916, se centra una exposición que abrió sus puertas en la Academia de las Artes de Berlín. Esta es la primera parte de «larga noche del Kabarett», en la que no faltarán artistas contemporáneos que recuperarán el espíritu del género en una pequeña sala con capacidad para un centenar de personas.
Con la conmemoración del escenario se dio inicio a un ciclo de exposiciones, películas y lecturas en las que se recordarán sus diferentes etapas. De este modo, se retrocederá hasta los años veinte, donde el Kabarett se convirtió en algo así como una escenario de ensayo de literatos y actores.
Celebridades
Esta época incluye nombres de personajes como Bertolt Brecht y Marlene Dietrich, a la que curiosamente rechazaron en dos ocasiones antes de permitir que interpretará chansons, como cuenta el historiador de este género Volker Kuhn.
En los años veinte el escritor Kurt Tucholsky fue el responsable del cambio de nombre, es decir, la 'alemanización' del cabaret hasta convertirse en Kabarett, que se considera algo más serio aunque también permite la mezcla de música, poemas, bailes y escenas cómicas.
Tras el esplendor llegó la represión y el miedo y muchos cabaretistas debieron huir o fueron internados en campos de concentración nazi por su origen judío y por las «molestias» que ocasionaban al Tercer Reich.
Precisamente el nacionalsocialismo también fue tema destacado de un simposio internacional que se desarrolló en la Universidad Libre de Berlín bajo el nombre «Cien años de kabarett entre protesta y propaganda». Y es que entre las macabras ideas de los nazis también se incluyeron las representaciones teatrales en los campos de concentración en un intento de aparentar normalidad ante los corresponsales extranjeros, recuerda Kuhn.
A partir de 1945 el género ayudó a hacer terapia colectiva con humor, con espectáculos que despertaban las risas mostrando brazos alzados y hombres que decían llamarse Adolf o ironizaban sobre la nueva Alemania y su milagro económico.
Casi medio siglo después, algunos -como el director del archivo del Kabarett en Maguncia, Jürgen Kessler-aseguran que este estilo ha muerto, y que la televisión y sus 'entretenedores' de masas han sido los responsables. Pero la mayoría de los artistas no ven en ello un peligro y aseguran que todavía consiguen llenar salas con sus actuaciones.




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