1 de julio 2005 - 00:00
Un nuevo "Calígula" reencarnó en escena
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Angel Mahler: «La última vez que hicimos ‘Calígula’ fue en 2001, el peor año para el país
y para el teatro. Se imponía una nueva oportunidad».
Periodista: ¿Por qué eligieron reestrenar esta obra?
Angel Mahler: La hicimos por última vez en 2001, en pleno caos de la Argentina y sentimos que era necesario darle una nueva oportunidad. Es una obra muy bella en cuanto a textos y reflexión que le puede ofrecer al público. Ese fue un año caótico para el teatro y el país, y por esa inestabilidad nadie sabía cómo manejarse. Fue un año malo para el teatro pero éste es muy bueno, así que resulta un escenario más propicio.
P.: En su momento se le había criticado a esta obra ciertas faltas de síntesis argumental. ¿Qué opina usted?
A.M.: Se le han cortado algunas escenas pero no la acortamos sino que la modificamos. Sigue durando dos horas y media, con intervalo incluido, pero ganó dinamismo. Esta puesta es más tranquila, con textos que se disfrutan más pues su manera de decirlos es más reflexiva. Es una puesta más intimista, apuntada a un público más joven por su estética: si bien sigue siendo para adultos a partir de 20, se buscó un Calígula con un vestuario atemporal y «zafado» que invita a este público joven.
P.: ¿Y en cuanto al esquema sonoro reiterativo?
A.M.: Lo reiterativo está puesto adrede, hay modulaciones y armonías que ayudan a contar lo que sucede en el escenario, y tienen que ser reiterativas y pesadas porque el clima busca justamente eso. Si no lo comprenden los «entendidos» en comedia musical, allá ellos.
P.: ¿Está pendiente está de la crítica?
A.M.: Muchas veces los medios nos juegan en contra. La crítica no nos ayuda a crecer demasiado y no parece tener en cuenta que la producción en Argentina es muy diferente que en el exterior. Después de tantos años los argentinos seguimos sin valorarnos a nosotros mismos y miramos hacia afuera. Eso es una pena porque lo nuestro maravilla a productores ingleses y norteamericanos.
P.: Con la figura del protagonista, ¿buscaron algún tipo de parangón?
A.M.: Es sorprendente el paralelismo entre «Calígula» y lo que ocurre hoy, 2000 años más tarde. Esta obra hace una reflexión que tiene que ver no sólo con poder o la soledad sino con lo inherente al ser humano. El poder muestra lo que somos capaces de hacer y Calígula, si bien estabaloco y como tal se lo trataba, hacía muchas cosas que cualquier humano haría. En el sentido de que podemos morirnos de amor pero también matar sin prejuicio. Lo que ocurre hoy día no difiere tanto del Rey David o Salomón, pues las disputas por el poder y las cosas que somos capaces de hacer en nombre de Dios son increíbles.
P.: ¿Hay un revival del génerode la comedia musical en el país?
A.M.: La Argentina es muy cíclica pero aun así veo ofertas muy variadas. Hace cuatro años que venimos haciendo sin pausa comedia musical con Cibrián y creo que está dentro de las primeras opciones al elegir ir al teatro. Combina luz, música, vestuario, escenografía, efectos especiales; como show, es muy potente. Por caso, «El ratón Pérez». Es muy bueno que los chicos le tomen el gusto a la comedia musical desde pequeños. Las cosas que se pueden decir cantando son más atractivas.
P.: ¿El teatro lo hizo descuidar algo la composición sinfónica?
A.M.: Escribí tres obras sinfónicas que estrené con la Sinfónica de Salta y Olavarría. Trato de dedicarme a la música donde las notas son protagonistas, vencer esa barrera que es hacer música sólo para teatro. Pero igual seguiré haciéndola.
Entrevista de Carolina Liponetzky




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