El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Aunque lo correcto hubiera sido que el Gobierno de Ciudad pagara esa colección, no al precio del mercado que asciende a 700 mil dólares sino al precio mínimo que se establece para las instituciones. Y existen sobrados antecedentes al respecto.
El pago, además de estimular y posibilitar la gestación de otras obras y la continuidad de la producción, tiene un efecto demostrativo ante la sociedad, porque el museo funciona como entidad modelo. Responsabilidad que no se puede eludir. ¿Qué pasaría si las fundaciones, museos o coleccionistas privados comenzaran también a pedir donaciones?
Sin embargo, la actual situación social, económica y política abre numerosos interrogantes. ¿Cómo deben funcionar las instituciones, cuál es su papel y cuáles sus prioridades en el nuevo contexto argentino? La respuesta de la Fundación Antorchas, que financió un buen catálogo que se enviará a los principales museos del mundo y sin duda estimuló la participación de los artistas, es clara.
El arte se ha complejizado y también su ejecución. Si bien la pintura mantiene su vigencia, en la muestra predominan géneros como instalación, fotografía, escultura, video y se advierte el uso de nuevos materiales, sintéticos o efímeros, y de soportes procedentes de las nuevas tecnologías cibernéticas y audiovisuales. Características que demandan en casi todos los casos elevados costos de realización y compradores muy especializados, que no son tantos como los que compran un cuadro para decorar el living.
Dejá tu comentario