2 de diciembre 2004 - 00:00

Una costumbre con historia

Erróneamente se dice que «Los increíbles» es el primer doblaje argentino de un dibujo Disney. Quien entre a www.doblajedisney.com verá que, entre 1938 y 1942, Argentina Sono Film dobló los primeros cinco largos, de «Blancanieves» a «Bambi», y para todo el mercado hispanoparlante, no sólo para el interno como ahora.

Director de esas versiones fue el famoso Luis César Amadori («Dios se lo pague»), con textos de Edmundo Santos y artistas (que pueden escucharse en el sitio) como Cielito (Pinocho), Pablo Palitos (Pepe Grillo, el ratón Timoteo), Miguel Gómez Bao ( Gepetto, el Sr. Cigüeña), Norma Castillo (El Hada Azul), Blanca Castillo (las canciones de Blancanieves) Narciso Ibáñez Serrador (el conejo Tambor), Blanca de Castejón (la Reina de Blancanieves, la elefanta Giggles de Dumbo), Semillita, Vicente Padula, Rafael Navarro, Thelma Hubbard y, entre otros, June Marlowe.

Las cosas cambiaron en 1943, cuando la Disney pasó a doblar por su cuenta en Los Angeles, empezando con « Saludos, amigos». En 1964 hizo regrabar su catálogo para nuevos lanzamientos, dejando las primeras versiones casi olvidadas. Desde entonces, de argentino solo apareció en 1967 el buitre Oxigenao, que Carlos Amador Jr. compone hacia el final de «El libro de la selva».

Queriendo reemplazar los chistes locales de sus estrellas americanas por sus equivalentes de cada mercado, la empresa dispuso hacer cuatro doblajes simultáneos: el neutro, a cargo de verdaderos expertos, que desgraciadamente no oiremos, el español, el argentino y el mexicano, cada uno de éstos a cargo de diversas figuras locales. Por lo pronto, en el sitio antedicho los mismos mexicanos ya están trinando. «Dicen que de este modo la película tiene mayor peso. De caída en picado, porque la dejan feísima», es lo menos que han escrito.

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