Aunque su eclecticismo le permite interpretar igualmente canciones en inglés, en su alemán materno, en castellano, en yiddish, en árabe, en hebreo o en francés, todo evoca el cabaret berlinés o la chanson francesa de entreguerras, que ella logra «actualizar» sin que pierdan su esencia. Todo: su manera teatral de cantar, su dramatismo cargado de ironía, su humor tenso, ese cierto distanciamiento corporal que sin embargo no entorpece la complicidad que establece con el público, las largas presentaciones de las canciones -muchas veces alternando inglés y francés con exquisita naturalidad-, su registro vocal que ronda muchas veces el falsete, los arreglos acústicos de tono camarístico, refieren permanentemente a la sociedad compositiva de Al cautivante estilo con el que interpreta cada tema,
Rodeada por un conjunto en el que se destacaron el pianista
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