«Medea». Opera de Pascal Dusapin. Libro: Heiner Muller. Direc. mus.: A. Pérez. Régie: A. Gindt. Esc. E ilum.: K. Grunberg. Vest.: B. Bui. Estudio Coral de Buenos Aires y Camerata Bariloche. (Teatro San Martín.)
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Inaugurando el ciclo de conciertos de música contemporánea se estrenó «Medea», una ópera del compositor francés Pascal Dusapin (1955), que presenció esta representación. La obra se conoció en marzo de 1992, en el Theátre Royal de la Monnaie de Bruselas conformando un programa doble con «Dido y Eneas», de Purcell. Hubiera resultado interesante presenciareste contraste entre el barroco y la música contemporánea. Pero aquí se hizo solamente «Medea».
Con texto poético-dramático de Heiner Muller de particular prosodia, la ópera se centraliza en la figura de Medea, una soprano coloratura, que narra la historia en una dualidad. Por momentos es la misma Medea y en otros alguien que relata lo que a ella le ha sucedido. Este ir y venir de lo subjetivo a lo objetivo se complementa con una partitura musical y vocal, exquisitamente construida por Dusapin, que apela a todos los recursos posibles, como dinámicas contrastantes, pujas tonales y atonales, texturas vocales e instrumentales que se acercan al impresionismo debussyano, voz con diversos acompañamientos y sin él.
La esencia del relato es la lucha por el poder.
Medea se transforma de víctima en victimaria y de mujer engañada a vengadora feroz, con hechos que mezclan lo heroico-épico con lo íntimo en textos de inusitada violencia. La soprano finesa Piía Komsi es una «Medea» refinada y brutal a la vez. Extremadamente exigida en el registro agudo su bella voz canta y grita apasionadamente. Su grito colocado pero grito al fin, sirve a las secuencias de mayor virulencia de la creación de Dusapin.
Actriz de nobles recursos, Komsi realiza una personificación ideal del rol. Voces pregrabadas como la de la nodriza y el infiel Jasón, un cuarteto vocal intachable ( Sadoly,Moraitis, Winnica y Travaglino) y un excelente entorno sonoro producido por la Camerata Bariloche y el Estudio Coral de Buenos Aires con Hasaj y López Puccio como directores, todos bajo la conducción impecable de Alejo Pérez, redondean un trabajo musical de categoría.
La puesta en escena tiene clima de ceremonia, lograda con los movimientos acompasados, las velas y las piedras prolijamente distribuidas en el espacio escénico. Fue obra de Antoine Gindt con luces y escenografía de Klaus Grunberg y hermoso vestuario de Barbara Bui.
Paradojas de la vida musical de Buenos Aires, la misma noche que debía estrenarse «Capriccio», de Strauss en el Colón suspendida por el Gobierno de la ciudad, autoridades del mismo asistían a este estreno de «Medea» en otro teatro oficial. Y algunos músicos en paro en el Colón, tocaban en el San Martín. Raro, verdaderamente.
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