28 de marzo 2005 - 00:00

Valencia se debate por la vanguardia

Valencia (enviada especial) - A fines de la década del 80, una España todavía provinciana comenzó a soñar con emular el esplendor de los grandes centros del arte, como París, Londres o Nueva York. Y el primer paso fue crear para sus artistas un espacio consagratorio, un museo de verdad, que cumpliera con los artistas de la modernidad española los mismos oficios que el Museo del Prado dedicaba a los grandes maestros, al insertarlos en la historia universal. Así, en 1986, se creó el Instituto Valenciano de Arte Moderno, IVAM, dos años antes que el célebre Reina Sofía de Madrid.

En ese entonces, Valencia ingresó a la agenda de los artistas, conocedores, críticos y operadores del arte, que llegaban al IVAM atraídos por un patrimonio que posee la colección internacional de fotografía y de esculturas de Julio González y pinturas de Ignacio Pinazo más importante de Europa, entre otras obras de Arp, Max Ernst, Naum Gabo, Grosz, Manuel Millares, Antonio Saura, Antoni Tapies, Adolph Gotlieb, el Grupo Cobra, Claes Oldemburg, Georg Baseliz, Giacometti, Alex Katz, Valerio Adami, el Equipo Crónica, Sigmar Polke o Amselm Kiefer y llega hasta la actualidad.

Por otra parte, al atractivo panorama del arte moderno que brindaba la colección permanente, se sumó el interés de las muestras transitorias, dedicadas al arte que emergía en el circuito internacional. En 1993 el IVAM fue el escenario de la primera exposición retrospectiva de Guillermo Kuitca, que ya había dado su paso triunfal por el espacio joven del MOMA. El Instituto Valenciano no dejó nunca de incrementar su patrimonio y, en la nutrida colección de obras del movimiento ultraísta figuran las de Norah Borges, artista de culto en España y prácticamente ignorada en su tierra.

• Competencia

Pero estos últimos años, y pese al esplendor de sus colecciones y la excelencia de los catálogos y publicaciones, el IVAM entró en un cono de sombra. Por un lado, el Guggenheim de Bilbao, un museo cuyo continente, con el radiante edificio de titanio de Frank Gehry supera ampliamente su contenido, atrapó el interés de los viajeros.

Por otra parte, el Reina Sofía, estratégicamente ubicado en Madrid, acrecentó aceleradamente sus fondos y se dedicó a contar la historia de la modernidad española, con el acento puesto en el genio de Picasso.

Sin embargo, en la actualidad y bajo la dirección de
Consuelo Ciscar, el IVAM se apresta para dar gran salto, que le permita recuperar el terreno perdido y volver a ser un punto de referencia ineludible. Un nuevo proyecto de ampliación que ya ha ganado el León de Oro en la última Bienal de Arquitectura de Venecia, lo hará crecer de 17.000 metros a 40.000.

El nuevo diseño, de los arquitectos
Kasuyo Sejima y Ryue Nishzawa, respeta el edificio original, sus inmensas salas neutras, y envolverá todo el museo con una piel porosa, y semitransparente de acero y de plástico. La nueva terraza con cubierta corrediza y vista al cielo, permitirá exhibir esculturas; flamantes galerías proporcionarán espacio a la colección y a más numerosas muestras transitorias; el auditorio podrá albergar hasta 500 personas, y crecerán los espacios de restauración, investigación, biblioteca y almacenamiento.

Teniendo en cuenta que el IVAM tiene hoy 900 obras de su patrimonio de gira por el mundo, aumentará el espacio de almacenamiento y se creará un muelle de carga y descarga que permitirá pernoctar a los camiones de transporte.

En suma, un proyecto cuyo costo total, 45 millones de dólares, se confía reunir con el apoyo de la próspera comunidad valenciana y los poderosos patrocinantes del Instituto, para que en apenas dos años esté concluido. Para expandir su territorio, el IVAM, ubicado en el corazón del Centro Histórico de la ciudad, a pasos de la antigua muralla medieval, y de las puertas de acceso a la ciudad, ya ha comprado terrenos aledaños y varias casas.

La aspiración de
Ciscar, consolidada a través de casi una década recorriendo y montando exposiciones por toda América, es exhibir e incorporar el arte latinoamericano al universal. Anhelo que si se entendiera debidamente en nuestro país -pues ya existen tratativas para que la colección del Malba se muestre este año en Valencia y la del IVAM en Buenos Aires, sin costo ninguno para las dos instituciones, salvo los respectivos fletes-, podría contribuir a la inserción de nuestros artistas en la historia de la modernidad y el circuito contemporáneo.

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