7 de abril 2004 - 00:00

Valiosa antología del policial iberoamericano

Variaciones en negro
Variaciones en negro
«Variaciones en negro». Relatos policiales hispanoamericanos (Bogota, Norma, 2003, 219 págs.)

El género policial ha cambiado mucho en las últimas décadas. Ya casi no quedan detectives de método deductivo ni enigmas disfrazados de rompecabezas, sólo gente desesperada que mata o muere en una sociedad cada vez más paranoica y violenta.

Este cambio de perspectiva se ve muy bien reflejado en los relatos de «Variaciones en negro», entre cuyos autores se encuentra uno de los máximos exponentes del género negro en español, el escritor Manuel Vázquez Montalbán (fallecido en octubre del año pasado). Aquí vuelve a deleitar con otra aventura urbana de su famoso detective, Pepe Carvalho, quien como es habitual se mete -sin que lo llamen-en los ambientes más castigados de Barcelona.

La selección incluye a otro especialista español, Juan Madrid, con un cuento relacionado con ETA, y a varios latinoamericanos reconocidos internacionalmente, entre ellos, el brasileño Rubem Fonseca y los argentinos Mempo Giardinelli y Ricardo Piglia.

Autor, éste último, de una simpática historia en círculo sobre un escritor frustrado que gracias a sus conocimientos lingüísticos descubre un crimen que finalmente sólo servirá para escribir el presente relato.

En la mayoría de estas historias la criminalidad ha pasado a formar parte de la vida cotidiana, y esto se agrava cuando la acción transcurre en México y lombia. A este mundo sin justicia ni ley, tan propio del panorama latinoamericano, se le suma el flagelo de la droga, la corrupción policial y la desenfrenada sexualidad de ciertos personajes. Ejemplo de ello son el turbulento relato «Los maravillosos olores de la vida» del español residente en México, creador y conductor del Festival Internacional de Novela Policial «La semana negra de Gijón», Paco Ignacio Taibo II, y la pesadillesca crónica de «La vida está llena de cosas así» del colombiano Santiago Gamboa, en la que una joven de familia adinerada se ve envuelta en un enloquecedor viaje a los infiernos por los sectores más marginales de Bogotá.

Dentro de la misma línea también se destacan:
«La nota roja que no existió» de Myriam Laurini (argentina residente en México) y «Mirando al sol» del cubano Leonardo Padura Fuentes, autor del prólogo que ilustra esta valiosa antología. Allí se analiza, entre otras cosas, la eficaz apropiación que han hecho los escritores íberoamericanos de la literatura dedicada al crimen.

Patricia Espinosa

Dejá tu comentario

Te puede interesar