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En el siglo XVII, durante el gran desarrollo del comercio exterior en Holanda, su rica burguesía se inclinó por el gusto de la pintura de género, espacios interiores que alcanzaron una notable popularidad. En la mayoría de las escenas, representaron hogares burgueses refinados, en los que se destacan la intimidad y la familia. Por ello, al cobrar importancia la vida privada, la figura de las mujeres adquirió protagonismo, tanto en su papel como amas de casa o en actitudes amorosas. Informate más
Su maestro fue Pero hacia 1657, inició la búsqueda de la luz y el espacio en sus pinturas de interiores. Eliminados los vestigios tenebristas, la luz natural que entra por una ventana o una puerta lateral ilumina los interiores de sus telas. En
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