«Rodrigo, la película». (Argentina, 2001, habl. en esp.). Dir.: J.P. Laplace. Guión: A. Marino. Idea: L.A. Scalella. Int.: A. Cherri, G. Pfening, L. Crespi, G. Tenenbaum, S. Carballo, L. Cáceres.
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El proyecto de Palito Ortega que tenía a Rodrigo como protagonista se frustró por su prematura muerte. Pero alguien, de algún modo, tenía que aprovechar la popularidad y la idolatría alcanzada por Rodrigo en vida e incrementada por su trágico accidente. He aquí, entonces, «Rodrigo, la película», que se filmó en apenas 14 jornadas y que, según versiones oficiales, tuvo un presupuesto de $ 1.000.000 invertidos en su mayor parte en la posproducción.
Más allá de cualquier especulación, el resultado de esta ópera prima de Juan Pablo Laplace -sobre una idea de Luis Alberto Lacalle-es pobre. La historia de ficción creada especialmente para el film es solamente una excusa para mostrar imágenes de video ampliadas de Rodrigo en acción. Agustina Cherri -ex «La ola verde», «Grande Pa» y «Chiquititas»- encarna a Romina, una adolescente de clase media baja del barrio de La Boca sin proyectos personales y sólo preocupada por no perderse ninguno de los recitales del ídolo. Tiene un novio, Dante ( Lucas Crespi) que la quiere mal, una madre abandonada por su esposo que trabaja de costurera y con pocos escrúpulos a la hora de «salvarse», Vicky ( Graciela Tenenbaum), una amiga mucho más liberada que ella que la aconseja en cuestiones de hombres, Anabel ( Silvina Carballo) y un candidato a novio soñador que se la rebusca haciendo malabares en los semáforos y que saca de ella lo mejor, Ezequiel ( Guillermo Pfening).
La historia dramática carece de interés, y ni siquiera faltan los golpes bajos como el accidente del hermanito de la protagonista, el encuentro cara a cara de los tres integrantes del triángulo amoroso, la reacción desconsolada de la chica frente a las imágenes televisivas que informan sobre el accidente y la muerte de Rodrigo, o la presencia real de la « Tota» Santillán y Beatriz Olave -ex presentador y madre, respectivamente, del cantantealternando con el personaje de Pfening.
Para los fans, el único interés de la película puede estar en la reproducción de varias canciones interpretadas en vivo por el cordobés en los estudios de «Azul TV», en el Luna Park y al aire libre en Mar del Plata. Y se eligieron, por supuesto, muchos de los temas más conocidos, como «Soy cordobés», «8-40», «Un largo camino al cielo», «Lo mejor del amor», «Fuego y pasión» o «La mano de Dios», entre otros. Aunque con el agravante de que todas esas imágenes ya fueron reproducidas y conocidas con anterioridad, y los recitales del Luna hasta fueron editados previamente en VHS.
No se buscaron ni mejoras en la adaptación de las imágenes de video para cine, ni un montaje sorprendente entre el material de archivo y el realizado para la película, ni buenas actuaciones, ni una trama atractiva, ni sorpresa respecto de lo que los seguidores del ídolo -e inclusive, los que no lo son-ya conocen de memoria. No hay nada de eso.
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