9 de marzo 2004 - 00:00

Volvió Mirtha Legrand con invitados "light"

Almorzando con Mirtha Legrand
"Almorzando con Mirtha Legrand"
Con invitados más light de lo que podía esperarse tras un 2003 que la consagró como audaz entrevistadora, en especial a políticos, Mirtha Legrand inauguró ayer su 36° aniversario de «Almorzando...». Sólo cuatro menos que los que celebró anoche Gerardo Sofovich con «La peluquería» y «Polémica en el bar». Sin explotar en su debut el espíritu de conductora incisiva, sobre todo con funcionarios y en un contexto de medios cada vez más oficialistas, Legrand recibió al elenco de la versión local de «La niñera».

La producción comentaba que las presencias de Florencia Peña, Roberto Carnaghi, Carola Reyna, Boy Olmi y Mirtha Busnelli obedecían a la elección de convocar para el primer programa al «éxito del momento». Así, con guarnición de aros de cebolla, papas rubias y zanahorias al vapor que acompañaban el lomo al hojaldre, discurrieron sobre los previsibles tópicos del éxito de «La niñera», las diferencias entre ambas versiones y la hoy abundante ficción que da trabajo a los actores.

Pero también hubo espacio para algunos temas generales; por caso, Mirtha subrayó su preocupación ante un posible default con el Fondo Monetario. «Siento cierta angustia hoy, espero que salgamos, aunque caigamos en default. Me pregunto, ¿hay que pagar?». Miradas esquivas de la mesa. Los artistas se abstuvieron de opinar. Fueron al corte y la conductora le dijo a este diario: «No creo que Argentina pague, pero espero que salgamos. Hay que ver qué rumbo toma el Gobierno. La gente no sabe bien qué es el defaulut, ¿qué es? ¿Que no nos van a mandar más plata? ¿Que no vamos a tener para comer? ¿Qué nos van a castigar? También pienso que las deudas hay que honrarlas. Sin embargo, sigo teniendo fe en que el país renace. Hay que ser optimistas. En este año y medio hubo dos milagros: el turismo y la soja, que es oro verde. Si España repuntó con el turismo, Argentina puede ir en la misma dirección».

Como todo primer programa, hubo situaciones previsibles, como el nerviosismo de productores que se reencontraban con la «Señora» tras dos semanas de vacaciones; la corrida a comprar gaseosas al quiosco de enfrente para rellenar las copas de los invitados; la perra del canal, Maranga, a quien todos miman; el mal momento de Boy Olmi por el reto de Mirtha cuando se manchó con mousse de salmón, o los ramos de flores envíados a Legrand de parte de colegas y amigos.

Mirtha
agradeció a todos, y en especial a Roberto Pettinato. Detrás de cámara no derrochaban elogios hacia el conductor y temían que su carta fuera una «macumba». «Manda flores pero después destroza a Mirtha en 'Indomables'», se quejaban. Tampoco faltaron los movileros atolondrados, como el de Andy Kusnetzoff, a quien llaman Cayetano. En el primer corte se abalanzó hacia la mesa pero, para sorpresa de todos, quería sacar al aire a Florencia Peña y no a Legrand, olvidando quizá que su ingreso al canal estaba autorizado por el debut de Mirtha. Lo echaron inmediatamente pero luego se arrepintieron: «Estaba saliendo en vivo» comentó preocupado el asistente de piso, «Se oyó en radio cómo lo echamos, pero es un papelón, en lugar de hablar con Mirtha quería hablar con Florencia».

Cuando Legrand preguntó si querían hablar de Juan Castro la mesa respondió negativamente en forma unánime. Sin embargo, se desviaron hacia el tópico del morbo en los medios y las muertes trágicas, «como la de Lady Di», recordó Mirtha.

Pero lo que no suele ocurrir habitualmente en los almuerzos ocurrió ayer: lo más interesante se conversó en los cortes. Se suele creer, erróneamente, que durante la tanda se dicen cosas divertidas, irrepetibles, reveladoras. Falso. En los almuerzos de Mirtha Legrand lo que se habla en la tanda, casi siempre es reiterado al aire por la propia conductora.

Sin embargo, esta vez, además de aprovechar esos cinco minutos de luces bajas para retocar a las damas y comer lo que no se pudo al aire, se conversó sobre
Juan Castro y la invasión a la privacidad, un tema que irrita mucho a Legrand y su familia. Mirtha contaba a sus invitados que la habían llamado de varios medios, en su calidad de presidenta de la Fundación del Hospital Fernández, preguntándole si era cierto que el conductor ya había muerto y se ocultaba la información. «Eso me molestó tremendamente, les respondí que si la directora del hospital no decía nada yo no era quién para andar hablando del parte médico de Juan».

La conversación derivó en el acoso de algunos medios a su círculo íntimo. Peña opinó que ante el pelotón de movileros en situaciones inesperadas ella opta por el silencio y Mirtha le dijo: «Querida, si hay una familia a la que se persigue en la Argentina es a la mía, Legrand o Tinayre, como quieran llamarla. No sé de donde brotan los noteros pero aparecen y te fastidian».

Legrand
reincidió en el tema Juan Castro y describió la danza que el joven le había dedicado en ocasión de un tributo que se le rindió el año pasado. «Juan había quedado muy agradecido porque yo lo había llamado cuando estuvo internado en el Otamendi. Y se apareció en mi homenaje, me dedicó la canción de «La rosa púrpura del Cairo» en una danza muy extraña que no logré comprender, y me dijo que me agradecía lo que había hecho por él. Ciertamente me descolocó».

Luego de los postres (helado y torta tiramisú con fresita para brindar) Legrand pidió un minuto de silencio por Castro y apoyó una flor blanca junto a su fotografía. El portarretrato estaba ubicado junto al de Daniel Tinayre. Una vez concluida la transmisión, los productores dudaban si era la foto de Juan Castro o de su idéntico hermano. Pero, en todo caso, el error había pasado inadvertido; lo que importaba de ahí en más era el próximo objetivo: conseguir a Chayanne y Alejandro Sanz como invitados a la mesa.

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