5 de diciembre 2001 - 00:00

Voz y música en exquisita unión

(05/12/01) UBS Verbier Festival Youth Orchestra. Director: Paavo Järvi. Solista: Barbara Hendricks (soprano). Programa: obras de Mozart, Tchaikovsky y Mahler. (Teatro Colón).

L o más significativo de este concierto, quizás, haya sido la conjunción de una orquesta integrada por jóvenes instrumentistas de los países más disímiles -inclusive la Argentina-que posee como premisa la frescura, la espontaneidad y también el rigor formal de su música. Todo sumado a la experiencia y la trayectoria internacional de la distinguida soprano Barbara Hendricks, con su sabiduría vocal, reconcentrada expresividad y tecnicismo inteligentemente manejado.
 
No es fácil ensamblar dos generaciones de intérpretes alejados en el tiempo, pero por lo oído en este concierto, no resulta imposible, gracias quizá al equilibrio delicadamente elaborado por el director estonio
Paavo Järvi quien logró un refinado entorno orquestal para que la voz bella y entonada de Hendricks se expandiera con sugestivo color y un volumen mediano que fue el necesario para el repertorio seleccionado, que no exige estridencias sino musicalidad, buen gusto, fino fraseo, intencionalidad y armónica fusión de emoción con razonamiento.

Nobleza

La cavatina «Porgi amor...» y el recitativo y aria «E Susana non vien», ambas de «las bodas de Fígaro» de Mozart y el aria de la carta -una de las más hermosas y complejas manifestaciones del compositor-de «Eugenio Oneguin», de Tchaikovsky mostraron una Barbara Hendricks aún noble en su entrega comunicativa y extremadamente cuidadosa del planteo musical. Los bises, «Come Scoglio», de «Cosi fan tutte», también de Mozart y dos «Negros Spirituals» cantados a capella coronaron con excelencia la actuación de la soprano norteamericana.
 
Los instrumentistas de la
«Verbier Festival Youth Orchestra» acompañaron a la cantante con un trabajo cuidadoso y por momentos, brillante.
 
Con similares resultados y con la personal conducción de
Järvi tuvieron a su cargo fragmentos orquestales de «La flauta mágica», de «Eugenio Oneguin» para culminar el concierto con la monumental Sinfonía N° 1 «Titán» de Gustav Mahler, una obra que no sólo exige una ejecución clara y precisa formalmente hablando sino también una profundización filosófica que impulsa la creación mahleriana. Músicos y director lograron conjugar ambos aspectos en una versión notable.

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