20 de noviembre 2000 - 00:00

Weckl dio cátedra desde la batería

En ese caso, su tarea sería mucho más cómoda y sus ingresos notablemente más altos. En cambio, optó por la más difícil: armar su propio grupo y presentar sus propios temas. Con una formación de cuarteto clásico --el trío de bajo, teclados y batería más el agregado de un saxofonista/flautista-vino Buenos Aires para presentar el material de su reciente disco «Transition». El resultado de estos conciertos, como el del álbum, es desparejo en lo musical, porque no hay grandes novedades respecto de lo ya escuchado en el mundo del jazz; sus compañeros, todos virtuosos aunque excesivamente engolosinados con esa capacidad técnica, no siempre llaman la atención con sus solos, salvo por sus encendidas pirotecnias y porque se repiten ciertas estructuras y planteamientos a lo largo de toda el show. La música es una especie de jazz-fusión donde hay citas a ritmos latinoamericanos y muchos toques de funk. Y lo más interesante queda reservado para algunos diálogos del líder con el saxofonista Brandon Fields, o para algunas sutilezas del tecladista Steve Weingart. Pero, claro, ahí está Weckl, un baterista como los que se ven muy pocos, capaz de cantar melodías con su enorme instrumento plagado de tambores aéreos, platillos, redoblantes, y hasta dos bombos. Toda la comunidad local de bateristas estuvo en esos recitales, porque cualquier actuación de Weckl termina convirtiéndose en una clase abierta de todo lo que puede hacerse con esas herramientas de percusión.

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