La galería Daniel Maman presenta en estos días una ambiciosa muestra colectiva conformada por grandes pinturas de grandes maestros, donde coinciden coleccionistas e historias excepcionales. Entre ellas, la de Xul Solar, ya que se exhiben documentos clave para entender sus enigmas. «En los momentos de duda, cuando las pasiones humanas desembocan en encrucijadas peligrosas, es cuando los hombres de buena voluntad obedeciendo al llamado de sus conciencias se unen para crear algo noble».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El texto, titulado «Ideas para un reglamentode nuestra futura agrupación», está escrito a máquina y fechado el 10 de enero de 1939. Allí figuran los nombres de nueve personas reunidas para «intensificar la expansión de nuestras ideas». En noviembre de ese mismo año, Xul fundaba el Pan Klub.
Si bien el imaginario del artista está plagado de códigos y símbolos que se pueden comprender intuitivamente, no cabe duda que el estudio de sus cartas y papeles ayuda a penetrar el sentido de su obra. La muestra de Maman, resulta insoslayable para los estudiosos de Xul.
Además de varias acuarelas, se pueden revisar dos carpetas que permiten ahondar en la investigación de su legado. El humor fue una de las características del grupo martinfierrista del que formó parte, y una carpeta está dedicada a los recortes de chistes gráficos, mayormente referidos a la Segunda Guerra Mundial. Hitler es el personaje más caricaturizado, luego viene el Tío Sam, aprisionando a Latinoamérica con su mano enguantada de blanco. Los recortes son del «New York Times», el «Chicago Tribune», el «Post Gazette» de Pittsburg, entre varios diarios y revistas.
Otra carpeta reúne artículos fechados entre los años 1936 y 1948, y permite indagar el Xul excéntrico. Abundan notas sobre el cosmos y los planetas, calendarios mayas, egipcios, mapas, noticias sobre asteroides, meteoritos, novas y cometas, entre varios escritos como «La evolución de los mundos», ilustrado con la imagen del planetario de Los Angeles, que recuerda de inmediato las máquinas y ciudades voladoras del artista.
También hay dibujos, cartas astrales, una poesía y otras rarezas, como una breve biografía de Napoleón, o el libro «Una metrópolis prehistórica en la América del Sud», tratado de antropología publicado en Berlín en 1914, que tiene la tapa, contratapa, lomo y algunas páginas interiores pintadas por Xul.
Dejá tu comentario