21 de marzo 2006 - 00:00
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Tras seis años de no venir a la Argentina, el prestigioso trío brasileño será una de las piezas principales de un ciclo internacional de jazz.
Periodista: Suele asociarse a la bossa nova con el jazz. ¿Piensa que ustedes estuvieron más cerca del jazz?
Amilton Godoy: Exactamente. Hasta entonces, los músicos de jazz brasileños tocaban, improvisaban, a partir de los «standards» norteamericanos. Después de nosotros, empezó a hacerse costumbre utilizar temas de bossa nova como si fueran «standards». Incluso, cantantes luego centrales para la bossa, como Elis Regina, empezaron siendo «crooners»; de hecho, cuando todavía no era famosa, Elis estuco con nosotros en Buenos Aires y actuamos en Mau Mau con ella como «crooner».
P.: Pero también ustedes se han convertido en referentes en cuanto a la formación musical.
A.G.: Hace 33 años que fundamos el Centro de Aprendizaje Musical, que es una escuela que tiene una metodología propia y de la que han salido grandes artistas, como Nico Assunçao o Elianne Elías. Y somos pioneros de algún modo porque hasta ese momento, toda la educación musical pasaba por los conservatorios y desde el repertorio clásico; yo mismo he sido formado así. Lo que nosotros hicimos fue empezar a enseñar bossa nova, música popular, jazz e improvisación.
P.: ¿Por qué cree que, en cuanto a la referencia exterior, el jazz brasileño, que ha tenido un desarrollo tan importante, ha quedado relegado detrás de los grandes cantantes o de rock?
A.G.: Brasil es un país de cantores; eso nadie puede dudarlo. Algunos nos llaman «país canario». Sin embargo, hasta mediados del siglo pasado, la música brasileña tuvo el mismo desarrollo que la música cantada; y por cierto nosotros no fuimos los únicos de ese movimiento. Eso duró hasta la década del '60 más o menos. Después, el proceso político que vivimos, con la dictadura, cambió las cosas. En esos tiempos, la música fue utilizada como una forma de protesta. Entonces, ya no importaba tanto el contenido musical cuanto el contenido textual y poético. Para la música instrumental, entonces, significó un retroceso, porque los músicos perdieron el estímulo.
P.: Después de tantas visitas a la Argentina, ¿qué será lo que escucharemos en esta nueva actuación en Buenos Aires?
A.G.: La verdad es que Argentina ha sido un país muy importante para nosotros. La música instrumental y la bossa nova han sido siempre muy bien recibidas; y sólo conservamos buenos recuerdos de este país. Hasta hemos actuado en el festival de Cosquín. Y aunque no lo crea, nuestra buena aceptación en Argentina nos ha servido mucho en Brasil. Yendo a su pregunta, le diré que todavía no sabemos exactamente con qué tiempo contaremos dentro del festival -porque habrá muchos artistas-. Dependiendo de eso, será la extensión de nuestro show y, también, de nuestro repertorio. Hace unos seis años que no tocamos en la Argentina, así que tenemos cosas nuevas para mostrar. En San Pablo estamos actuando todos los viernes en un club de jazz nuevo, recientemente inaugurado, y allí estamos todo el tiempo estrenando piezas o recreando temas antiguos, con nuevos arreglos. En esa línea, dependiendo del tiempo, será nuestra actuación en Buenos Aires. Tenga en cuenta que llevamos 48 discos grabados, así que el repertorio para elegir es muy amplio.
Entrevista de R.S.



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