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Espionaje-gate: AFI se desligó de fantasmas y Congreso mira a Justicia

Tras las declaraciones de los jefes políticos y operativos de Inteligencia, los legisladores quieren que jueces y fiscales involucrados en la causa del falso abogado Marcelo D'Alessio definan el futuro de los expedientes para no trocar funciones con el ámbito parlamentario, que ya fue manchado.

La parafernalia generada por la causa que regaló el fantasmal Marcelo D’Alessio y los venenosos derivados que investiga el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla -aún no se sabe si Comodoro Py continuará esa tarea-, inundaron ayer el corazón del Congreso, tras la exposición que realizaron en una comisión bicameral los jefes político y operativo de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, respectivamente. Oficialismo y cristichavismo coinciden en que existió una red paraestatal, aunque difieren en algo clave: Cambiemos y los invitados a la reunión de ayer aseguran que no hubo organismos y agentes públicos involucrados o con conocimiento del asunto, mientras que los camporistas sostienen lo contrario e incluso agitaron fuertes cruces durante el convite.

“¿Qué más quieren que hagamos? ¿Quieren que el Congreso siga abriendo aún más la ‘caja de Pandora’ que destapó D’Alessio? Ya vino Ramos Padilla hace unas semanas. Ahora lo hicieron Arribas y Majdalani. Todos dieron las explicaciones pertinentes. Que la Justicia defina quién sigue investigando esta causa y avance. No se puede convertir a la comisión en una fiscalía o un tribunal. No se puede seguir con esta mancha venenosa institucional”, se sinceró ante Ámbito Financiero un histórico cabalgador de peripecias legislativas al término de la reunión. Ese sentimiento también es compartido por varios diputados y senadores no sólo que integran la comisión, sino de ambas Cámaras.

Para la hora de la trifulca se anotaron los diputados del Frente para la Victoria (FpV) Leopoldo Moreau y Rodolfo Tailhade, quienes buscaron, sin éxito, que los funcionarios invitados “pisaran el palito” ante el primer error. Según pudo averiguar este diario, el primero se lanzó contra Arribas y chocó también con el presidente de la bicameral, el senador radical Juan Carlos Marino. Allí se le recordó al legislador ultra K cuando denunció en el recinto una infiltración policial en una protesta con una foto vieja, y el show que le armó a Ramos Padilla semanas atrás, en una comisión de la Cámara baja. En tanto, el segundo tuvo que frenar su exaltación cuando Majdalani le pidió explicaciones sobre una acusación contra su persona realizada por el diputado.

En la previa, desde oficialismo y oposición exigían que Arribas y Majdalani completaran “huecos” de información solicitada tiempo atrás sobre la nómina completa de agentes, planes de capacitación, bases de operaciones, etcétera. Al término del convite, el diputado danielangelicista Daniel Lipovetzky (PRO) manifestó: “No surgió eso en la reunión, pero se hicieron preguntas sobre determinadas personas”. Luego, destacó: “Al no haber intervención estatal, hay personajes que han cometido un delito, que es violar la ley de Inteligencia a través de hacer espionaje paraestatal, como lo ha dicho Ramos Padilla cuando vino”.

Desde el kirchnerismo, y mucho más medido que Moreau y Tailhade, se mostró el senador Marcelo Fuentes, quien expresó: “Tenemos la convicción y certeza de que existió una agencia paralela de inteligencia de la magnitud de la que se está investigando. En la Argentina no puede funcionar, ni en ningún lugar del mundo, sin que el Estado tenga conocimiento. O están pintados como servicio de inteligencia o hay complicidades. Este tema se va a resolver a medida que la causa avance, cuando aparezca el capítulo de la financiación”.

Los integrantes de la comisión determinaron que la versión taquigráfica de la visita de Ramos Padilla sea direccionada al juez de la causa de los “cuadernos-coimas”, Claudio Bonadio. El fiscal de ese expediente, Carlos Stornelli, fue salpicado por el supuesto empresario campestre Pedro Etchebest, quien denunció una extorsión de D’Alessio para salir de un expediente en el que no estaba nombrado. Ayer, la AFI estuvo muy interesada en el registro de la reunión, que se realiza en secreto como todas las que lleva a cabo la Bicameral.

Tras conocerse vía el exagente de inteligencia Rolando Barreiro que D’Alessio -trabajó en Enarsa durante la última gestión K- mantuvo reuniones en 2017 con el actual senador peronista e integrante de la Bicameral de Inteligencia, Carlos Espínola (Corrientes), el legislador presentó ayer una nota en la comisión para dar explicaciones sobre esta situación y se desligó de supuestos pedidos u ofrecimientos para espiar a rivales políticos del radicalismo.

Según pudo reconstruir Ámbito Financiero, el senador contó en ese documento que D’Alessio fue presentado como asesor de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) para “asesorar” sobre la materia en la previa de la campaña a gobernador en Corrientes de 2017, ya que la provincia vota a trasmano del resto del país, como ocurre también en Santiago del Estero.

Allí, Espínola le solicitó la elaboración de un proyecto para la lucha contra el narcotráfico, en un distrito asediado por siniestras bandas que comercian estupefacientes. La desconfianza generada y la demora para presentar la iniciativa en cuestión llevaron al senador, después de tres reuniones, a alejarse de D’Alessio. Los fantasmales Barreiro y D’Alessio ya pegotearon en distintas ocasiones a las diputadas de la Coalición Cívica, Elisa Carrió y Paula Oliveto. Ahora apareció el nombre del peronista Espínola. Ayer, desde el oficialismo afirmaron a este diario que Barreiro fue compañero, años atrás, de aventuras de espionaje de Tailhade, quien integra la Bicameral de inteligencia. También deslizaron que fue Barreiro quien presentó a D’Alessio al fiscal que investigó el triple crimen de General Rodríguez, Juan Bidone. Un enchastre de acusaciones y supuestas conexiones que no parece frenar.

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