Según el reporte de Dhalmore Capital, la operación no contemplaría regalías mineras como garantía, dado que los nuevos proyectos todavía no generan ingresos significativos para la provincia. Ese punto marca una diferencia con otros distritos, como Chubut, donde las regalías hidrocarburíferas tienen mayor peso como respaldo financiero.
Las versiones del mercado apuntan a que el bono tendría un período mínimo de gracia de dos años para la amortización y habilitaría al Ejecutivo provincial a garantizar el repago con recursos de la Coparticipación Federal. En cuanto a la tasa, se habla de un rango de entre más de 8% y menos de 10%.
El instrumento se regiría bajo legislación de Nueva York. Para San Juan, la operación implicaría volver al radar de los inversores internacionales con una estructura de largo plazo y en un momento en el que las provincias buscan aprovechar mejores condiciones financieras.
San Juan vuelve al mercado después de más de dos décadas
La última emisión internacional de San Juan fue en 1999. En ese momento, la provincia colocó un bono por u$s50 millones con vencimiento en 2004, estructurado por Credit Suisse First Boston. También tuvo otra emisión por u$s95 millones colocada por J.P. Morgan, con vencimiento en 2009, en el mercado local.
El debut actual tendría otra escala. La provincia llegaría al mercado con una emisión de hasta u$s600 millones en un contexto de crecimiento de la minería y de mayor interés inversor por créditos provinciales con fundamentos sólidos.
Dhalmore Capital sostiene que San Juan debería operar dentro del grupo crediticio de mayor calidad entre las provincias argentinas. El informe destaca diez años de superávit fiscal ininterrumpido, deuda históricamente baja y el potencial estructural del desarrollo minero.
Superávit fiscal, aunque con señales de deterioro
San Juan cerró 2025 con superávit fiscal y financiero, un dato que mejora su carta de presentación ante los inversores. Según Dhalmore Capital, la provincia sostuvo durante la última década resultados primarios y financieros positivos, algo que la diferencia de otras jurisdicciones con deuda en mercados internacionales.
No obstante, el informe advierte que la posición fiscal se deterioró frente a 2024. El resultado financiero pasó de 2,9% del Producto Bruto Geográfico en 2024 a 0,3% en 2025, mientras que el resultado primario bajó de 3,1% a 0,5%.
La dinámica continuó en 2026 con saldos positivos, pero más ajustados. Con datos provisorios a junio, la provincia registró en los últimos doce meses un superávit financiero equivalente al 0,1% del producto y un superávit primario de 0,2%.
El segundo trimestre, sin embargo, mostró una mejora relativa. Los ingresos totales crecieron 36,2% interanual, por encima del aumento del gasto, que fue de 29,9%. La aceleración respondió principalmente a los recursos propios, que avanzaron 41,3%.
Deuda baja y liquidez como fortalezas
Uno de los principales argumentos a favor de San Juan es su bajo nivel de endeudamiento. El stock de deuda provincial cayó de u$s440 millones en 2017 a u$s184 millones en junio de 2026, equivalente a 2,1% del Producto Bruto Geográfico.
La deuda está concentrada en organismos multilaterales, que representan 89% del total. Otro 10% corresponde al Gobierno nacional, mientras que los bonos tienen una participación marginal, inferior al 1%, y la provincia no registra obligaciones con bancos.
Los servicios de deuda también son bajos. En 2025, San Juan pagó alrededor de u$s29 millones entre amortizaciones e intereses, equivalentes a 0,3% del producto provincial y 1,4% de los ingresos.
La liquidez aparece como otra fortaleza. A junio de 2026, los depósitos bancarios netos ascendían a casi u$s300 millones, frente a un stock de deuda de u$s184 millones. Esa relación implica una cobertura de aproximadamente 1,6 veces.
El impulso de Vicuña y el RIGI
El atractivo de San Juan se explica también por el potencial minero. La provincia será sede del proyecto Vicuña, impulsado por BHP y Lundin Mining, que integra los yacimientos de cobre, oro y plata Josemaría y Filo del Sol.
Según la información citada por TN, la inversión inicial del proyecto alcanza los u$s9.700 millones, con un potencial de expansión de hasta u$s18.000 millones. La provincia percibirá regalías que, desde el inicio de la explotación, se calcularán aplicando el 3% sobre el valor bruto de facturación.
El desarrollo de Vicuña se suma a otros proyectos relevantes en la provincia, como Los Azules, y refuerza el perfil de San Juan como una de las jurisdicciones centrales para el crecimiento del cobre argentino.
Dhalmore Capital señala que San Juan es la provincia con el mayor volumen de inversiones mineras proyectadas bajo el RIGI. También destaca que es una de las tres jurisdicciones, junto con Neuquén y Río Negro, que lograron generar empleo formal desde diciembre de 2023.
La baja del riesgo país abre la ventana
La salida de San Juan se daría en un momento en el que las provincias argentinas vuelven a mirar el mercado internacional. La caída del riesgo país, ubicado en la zona de los 500 puntos, redujo el costo de endeudamiento y mejoró las condiciones para las colocaciones subsoberanas.
Una vez que se concrete la operación, San Juan sería la séptima jurisdicción en emitir deuda externa desde la llegada de Javier Milei al gobierno. La provincia buscará aprovechar esa ventana financiera antes de que cambien las condiciones de mercado.
Dhalmore Capital estima que, si el spread soberano se mantiene cerca de 515 puntos básicos, San Juan podría emitir en línea con los bonos de Santa Fe 2034, Chubut 2036 y Córdoba 2035, en una zona de rendimiento de entre 8% y 9%.
El informe advierte que, por fundamentos, la provincia podría rendir más cerca de CABA 2036 y Neuquén 2034, aunque el mercado probablemente exija una prima adicional por tratarse de un nuevo emisor y por la falta de comparables propios en la curva.
Una apuesta financiera al ciclo minero
La emisión de San Juan resume un movimiento más amplio: las provincias con recursos naturales buscan convertir expectativas de inversión en financiamiento para infraestructura.
En el caso sanjuanino, el mercado mirará dos planos. Por un lado, los fundamentos actuales: superávit fiscal, deuda baja y liquidez elevada. Por otro, el potencial de mediano plazo asociado al cobre y a los proyectos mineros que podrían transformar la matriz productiva provincial.
La colocación no dependerá directamente de regalías mineras, porque los grandes proyectos todavía no están en producción plena. Pero el boom minero aparece como el principal argumento estratégico para explicar por qué San Juan quiere salir ahora al mercado internacional.
Si la operación avanza, la provincia debutará con un bono de escala relevante y buscará posicionarse entre los créditos provinciales de mejor calidad. El desafío será traducir el interés inversor en financiamiento efectivo para obras que acompañen el desarrollo minero de los próximos años.