14 de octubre 2026 - 18:30

El BCRA compró más de u$s100 millones, pero las reservas cayeron por primera vez en 9 ruedas

El stock bruto retrocedió u$s117 millones por pagos a organismos y pérdidas de valuación, aunque el Central compró u$s101 millones y el oro avanzó. La inflación estadounidense impulsó al dólar global, mientras que el mayorista se mantuvo estable por la oferta de divisas.

Las reservas del BCRA cayeron pese a las fuertes compras oficiales y la suba del oro, afectadas por pagos a organismos y el fortalecimiento internacional del dólar.

Las reservas del BCRA cayeron pese a las fuertes compras oficiales y la suba del oro, afectadas por pagos a organismos y el fortalecimiento internacional del dólar.

Mariano Fuchila

Las reservas internacionales brutas del Banco Central (BCRA) cayeron este miércoles 14 de octubre por primera vez en nueve ruedas, pese a que la autoridad monetaria volvió a comprar fuerte en el mercado oficial. Así, el stock retrocedió u$s117 millones, hasta u$s49.722 millones, mientras que la entidad adquirió u$s101 millones y extendió a 12 jornadas consecutivas su racha compradora.

De esta manera, las adquisiciones alcanzaron u$s732 millones en octubre y u$s15.300 millones en lo que va de 2026. Además, el promedio diario del mes se ubicó en u$s81 millones, casi cuatro veces los u$s22 millones de septiembre y por encima de los u$s38 millones de agosto, aunque todavía por debajo de los u$s103 millones de julio.

Sin embargo, las compras oficiales no alcanzaron para evitar una caída de u$s117 millones en las reservas brutas. Según explicaron fuentes del BCRA a Ámbito, el retroceso respondió a pequeños pagos a organismos internacionales y al efecto negativo de las cotizaciones sobre la valuación de sus activos. En ese sentido, aclararon que las divisas adquiridas en el mercado de cambios no siempre se traducen en un aumento equivalente del stock de reservas, ya que también intervienen los compromisos externos y las fluctuaciones de los activos que lo integran.

En esta oportunidad, el impacto cambiario estuvo vinculado con la reacción de los mercados internacionales al dato de inflación de Estados Unidos. Según Research de Balanz, el IPC de septiembre aumentó 0,6% mensual, en línea con las expectativas, pero la variación interanual alcanzó el 3,7%, por encima del 3,6% previsto. Además, la inflación núcleo sorprendió al alza, con un avance mensual de 0,3% frente al 0,2% esperado, lo que reforzó las expectativas de una política monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal.

Como consecuencia, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense subieron alrededor de 12 puntos básicos en los plazos de dos a cinco años y entre cinco y ocho puntos básicos en los tramos más largos, mientras el mercado incrementó la probabilidad de que la Fed adelante una nueva suba de tasas a octubre. Ese movimiento favoreció al dólar, cuyo índice DXY avanzó 0,37%, y presionó sobre otras monedas. Así, el euro y la libra se depreciaron 0,39% y 0,45%, respectivamente, mientras que el yen cedió apenas 0,02%. En contraste, el yuan logró apreciarse 0,10%.

De esta forma, el fortalecimiento del dólar redujo el valor expresado en esa moneda de las tenencias denominadas en divisas que se depreciaron, lo que contribuyó al efecto negativo de valuación señalado por el BCRA. A su vez, aunque el oro avanzó 0,40% y aportó aproximadamente u$s20 millones a las reservas, esa mejora resultó insuficiente para compensar el conjunto de pagos y pérdidas de valuación. De esta manera, la jornada dejó una diferencia entre el flujo positivo de compras en el mercado oficial y la evolución efectiva del stock bruto.

El dólar mayorista resistió la demanda de cobertura y las tasas retrocedieron

Mientras las reservas acusaron el impacto externo, el mercado cambiario local mantuvo una relativa estabilidad. El dólar mayorista subió apenas $0,50 y cerró en $1.513 para la venta, después de una jornada en la que la demanda de cobertura y los pagos al exterior ganaron presencia durante las primeras operaciones.

En efecto, la cotización alcanzó un máximo de $1.516,50 al comienzo de la rueda, cuatro pesos por encima del cierre previo. Sin embargo, la recuperación de la oferta genuina durante la segunda mitad del día revirtió gran parte del avance y llevó al mayorista hasta un mínimo de $1.512,50, antes de finalizar apenas por encima de ese nivel.

En ese contexto, el BCRA absorbió alrededor del 17% de los u$s580,4 millones negociados en contado, mientras que en futuros se operaron u$s766 millones. Así, pese a la demanda inicial, los ingresos de divisas permitieron sostener las compras oficiales. Además, el mayorista acumuló una baja de $4 en las primeras dos ruedas de la semana y quedó a 22,46% del techo de la banda cambiaria, ubicado en $1.879,97.

Por su parte, los dólares financieros registraron bajas moderadas. Así, el MEP retrocedió 0,33%, hasta $1.534,88, mientras que el contado con liquidación cedió 0,10%, a $1.610,90. En contraste, el blue permaneció estable en $1.550, con una brecha de 2,45% respecto del mayorista.

En el mercado de futuros, la curva avanzó 0,09% en promedio, con subas de 0,06% para octubre, 0,09% para noviembre y 0,15% para diciembre. A su vez, las tasas implícitas se ubicaron en 1,76% mensual para octubre y 1,80% para noviembre, equivalentes al 21,11% y 21,56% anualizado. En paralelo, la TAMAR bajó de 24,13% a 23,81% y la BADLAR retrocedió de 22,38% a 21,69%, por lo que el diferencial entre rendimientos en pesos y depreciación esperada continuó siendo una variable relevante para la demanda de cobertura.

Qué implica la jornada para las reservas y el dólar en las próximas ruedas

La combinación de compras elevadas, reservas en baja y un mayorista prácticamente estable dejó dos lecturas diferentes. Por un lado, el BCRA logró absorber una proporción considerable de la oferta de divisas sin provocar una suba significativa del tipo de cambio. Por otro, la caída del stock volvió a mostrar que la acumulación efectiva depende también de los pagos externos y de la valuación de los activos internacionales.

Esta distinción cobra relevancia frente a los objetivos oficiales para el último trimestre. El Gobierno proyecta acercar las compras anuales a los u$s20.000 millones, mientras que estimaciones presentadas por el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, indicaron que todavía quedarían unos u$s4.600 millones por liquidar. En ese escenario, la oferta esperada del agro, la cosecha de trigo, la energía, la minería y las colocaciones financieras podría contribuir a sostener el ritmo comprador.

Sin embargo, el resultado dependerá de cuánto de ese flujo consiga retener la autoridad monetaria frente a la demanda de empresas y particulares. Al mismo tiempo, los vencimientos de deuda y los pagos a organismos seguirán condicionando la evolución de las reservas, incluso si el saldo de intervención permanece positivo.

A ese escenario se suma el endurecimiento de las expectativas monetarias internacionales. Según Balanz, aunque la inflación mensual estadounidense estuvo en línea con las previsiones, la sorpresa en el componente núcleo elevó las probabilidades de que la Reserva Federal adelante una suba de tasas a octubre. De mantenerse mayores rendimientos en Estados Unidos, el financiamiento externo podría encarecerse y aumentar la competencia por capitales que enfrentan los mercados emergentes.

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