Obligaciones Negociables, un instrumento poco difundido que rinde hasta 20% en dólares

Finanzas

Especialistas que dialogaron con Ámbito remarcaron que las ON emitidas en dólares y a tasa fija devengan intereses anuales corrientes de entre 4% y 13%.

En un contexto de elevada inflación y calma cambiaria, en los últimos meses los instrumentos en pesos preferidos por los inversores fueron aquellos que ajustan por CER. Paralelamente, aquellos que prefieren escapar del riesgo argentino y buscar cobertura cambiaria, pueden comprar dólar MEP a un precio que buena parte del mercado considera barato o acudir a Cedears de empresas extranjeras. Pero además, los inversores pueden obtener elevados rendimientos con Obligaciones Negociables (ON) de empresas solventes, una opción no tan difundida hasta el momento.

Las ON son títulos de deuda de empresas privadas. Por lo tanto, cuando un individuo compra este tipo de activos se convierte en acreedor de la firma y no en socio como ocurre con las acciones. Salvo que se lleve a cabo una reestructuración, como ocurrió con varias empresas en los últimos meses por disposición del Banco Central (BCRA), los acreedores tienen derecho a percibir el capital y los intereses en la forma y los plazos pactados al momento de realizarse la transacción.

Además, estos bonos suelen contar con algún tipo de garantía y previo a su emisión son evaluados por calificadoras de riesgo, por lo cual el inversor puede conocer de antemano las posibilidades de cobro del activo que está comprando.

Federico Garay, miembro del equipo de research de InvertirOnline, explicó a Ámbito que actualmente las operaciones con ON se concentran en aquellas que son emitidas en dólares y a tasa fija. Dentro de las mismas, sostuvo que una de sus principales ventajas es que uno puede adquirirlas tanto con pesos como con dólares, pero que al momento de cobrarlas va a recibir dólares.

La rentabilidad de las obligaciones no solo surge de la tasa de interés acordada al momento de la emisión sino también de la variabilidad de su cotización en el mercado secundario. Cabe recordar que la baja en el precio de un título implica una mayor tasa interna de retorno (TIR), suponiendo que la empresa abone todos sus compromisos al vencimiento.

Garay remarcó que estos títulos tienen una renta anual mucho más alta que la de los bonos soberanos. En ese sentido, aseguró que si un inversor no quiere mantener el título hasta el vencimiento, y el precio no tiene demasiada volatilidad, las ON están devengando tasas anuales corrientes de entre 4% y 13%. En el mismo sentido, resaltó que si uno decide comprar el título hoy y lo mantiene hasta su vencimiento, va a estar convalidando elevadas TIR.

“Me parece interesante la obligación de Irsa (RPC2O), que vence en 2023, tiene una TIR del 13,5% y está emitida bajo ley extranjera, lo que le da mayor valor que aquellas lanzadas bajo ley argentina. Otra interesante es la de YPF (YPCUO) con vencimiento no tan largo, en abril de 2024, y una TIR muy atractiva del 20,15%", puntualizó el analista a modo de recomendación.

Tanto la obligación de Irsa como la de YPF tienen un cupón del 8,75% y una lámina mínima de 1 título, lo cual significa que los inversores ya pueden comprarlas con aproximadamente un dólar.

A pesar de que estos instrumentos admiten la posibilidad de negociarlos en el mercado secundario, Garay aclaró que muchas obligaciones tienen poca liquidez en este mercado dado su escaso desarrollo, lo cual representa una de sus principales desventajas.

Como parte de un paquete de medidas destinadas a evitar la salida de divisas del mercado oficial de cambios, el Banco Central dispuso el 15 de septiembre de 2020 que las empresas con deuda solo pueden comprar dólares al tipo de cambio oficial por el 40% del pasivo, debiendo reestructurar el resto o cancelarlo con recursos propios.

Frente a esta coyuntura, un informe del área de estrategia de Cohen remarcó que “es importante la elección del emisor” ya que “si la empresa propone una reestructuración bajo términos que protejan al inversor, tal como fue el caso de Cresud, el riesgo que esta normativa agrega es acotado”.

Paralelamente, Cohen explicó que la contracara del riesgo actual que tienen estos bonos es que se pueden adquirir a precios más bajos respecto de una situación ordinaria, incluso aquellos de empresas más sólidas, que históricamente son los más caros por su confiabilidad.

“Para mitigar este riesgo, una opción es apostar por aquellas empresas que posean una posición de caja considerable para afrontar el vencimiento, como lo son Vista Oil & Gas o Pampa Energía. Otra posibilidad son las exportadoras, que a futuro puedan ofrecer dichas ventas como colaterales para conseguir nuevo financiamiento (como, por ejemplo, Arcor o Cresud). Para perfiles más conservadores está la posibilidad de Tecpetrol, que cuenta con una casa matriz y negocios en el exterior para respaldar sus obligaciones”, recomendó.

Al igual que lo que ocurre con los bonos soberanos, mientras los intereses se pagan de forma regular (a una tasa que puede ser fija o variable), el capital puede ser amortizado de manera íntegra al final de la vida del crédito o en cuotas (trimestrales, semestrales o anuales).

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