La asistencia del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, a la audiencia de argumentos orales que celebrará este miércoles la Corte Suprema de Estados Unidos encendió señales de alerta en los mercados y en el ámbito institucional. Se trata de un gesto poco habitual, que subraya la trascendencia del caso y el impacto potencial que su resolución podría tener sobre la autonomía del banco central.
La embestida de Donald Trump contra la Fed llega a la Corte Suprema de EEUU
La presencia del presidente de la Reserva Federal en una audiencia clave del máximo tribunal de Estados Unidos refleja la gravedad del conflicto abierto con la Casa Blanca y el riesgo de que se siente un precedente sobre el control político de la política monetaria.
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El litigio expone una tensión estructural de fondo: hasta dónde puede avanzar el poder político
El proceso judicial gira en torno al intento del presidente Donald Trump de destituir a la gobernadora de la Fed Lisa Cook, una decisión que desató un fuerte debate sobre los límites del poder presidencial y el resguardo de la independencia monetaria. La presencia personal de Powell en la audiencia es interpretada como una muestra de la magnitud del riesgo que la propia institución percibe en el litigio.
El caso adquiere mayor complejidad porque se desarrolla mientras Powell enfrenta una investigación criminal en Washington, vinculada a la renovación multimillonaria de la sede de la Fed y a su testimonio ante el Congreso. En una declaración pública realizada el pasado 11 de enero, el titular del banco central fue categórico al vincular el conflicto con las decisiones de política monetaria: afirmó que la amenaza de cargos criminales surge “como consecuencia de que la Reserva Federal fija las tasas de interés en función de lo que considera mejor para el público, y no de las preferencias del presidente”.
La demanda de Lisa Cook
Trump anunció a fines de agosto su intención de remover a Cook, alegando un presunto fraude hipotecario relacionado con dos propiedades. La gobernadora negó cualquier irregularidad y no enfrenta cargos penales. En respuesta, presentó una demanda federal para bloquear su despido, y tanto un juez de distrito como una corte de apelaciones ordenaron que permaneciera en funciones mientras avanza el proceso judicial.
El Departamento de Justicia cuestionó esas resoluciones, al considerarlas una “interferencia judicial indebida” en la potestad del presidente de destituir funcionarios por “causa justificada”. Para la Reserva Federal, sin embargo, el caso excede la situación individual de Cook y podría establecer un precedente clave sobre el grado de protección institucional del banco central frente a presiones políticas.
Más allá del desenlace puntual, el litigio expone una tensión estructural de fondo: hasta dónde puede avanzar el poder político sin erosionar la credibilidad de la política monetaria. La decisión de la Corte Suprema marcará un punto de inflexión en la relación entre la Casa Blanca y la Fed, con potenciales implicancias para la estabilidad financiera y la confianza de los mercados globales.





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