Los bonos argentinos en dólares cotizaron con caídas generalizadas, en sintonía con el mal humor inversor en Wall Street, en la primera jornada operativa de la semana (el lunes fue feriado en EE.UU. por el Día de Martin Luther King). La presión se explicó por el aumento del riesgo geopolítico, tras las declaraciones de Donald Trump sobre la posible imposición de aranceles a Europa ante el conflicto en torno a Groenlandia, junto con el derrumbe de los bonos de Japón.
Los bonos en dólares volvieron a caer, pero el S&P Merval tuvo su mejor día en dos semanas pese a derrumbe global
Los bonos en dólares cayeron en Wall Street y el riesgo país subió hasta los 570 puntos. Esto sucede ante la inminente salida de capitales de activos de riesgo por la renovada crisis comercial desatada por Trump.
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El riesgo país subió y se acercó a los 530 puntos ante menor optimismo internacional, pero los ADRs escalaron hasta 4,9%
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El S&P Merval cortó una racha de 5 subas semanales al hilo, mientras el riesgo país ya bajó un 16% en el mes
Los bonos en dólares cayeron ante el mal clima global que golpeó a Wall Street.
Sin embargo, el S&P Merval logró desacoplarse del clima externo, rebotó con fuerza y anotó su mayor suba diaria desde el 8 de enero.
En renta fija, los bonos soberanos en dólares que cotizan en Wall Street cerraron con bajas de hasta 0,7%, lideradas por el Global 2046, seguido por el Global 2035 y el Global 2041. Entre los bonares, la caída más pronunciada fue la del AL41 (-0,5%).
Como consecuencia, el riesgo país avanzó 0,7% (+4 puntos) y se ubicó en 570 unidades, según el J.P. Morgan.
“Las nuevas amenazas arancelarias del presidente Trump contra aliados europeos, vinculadas a la disputa por Groenlandia, reavivaron el debate en torno al trade ‘Sell America’. Los mercados europeos reaccionaron con caídas y los futuros estadounidenses anticiparon un arranque débil”, señalaron desde CEPEC. Trump anunció aranceles del 10% desde el 1 de febrero, con una posible escalada al 25% en junio, condicionados a que Estados Unidos pueda adquirir Groenlandia.
“Si bien la reacción del mercado fue más moderada que tras el Liberation Day, persiste la incertidumbre por un eventual fallo de la Corte Suprema sobre la legalidad de los aranceles y la respuesta europea”, explicaron analistas.
La jornada había arrancado con fuertes señales de tensión desde el mercado de deuda japonés. El anuncio de la primera ministra de convocar a elecciones anticipadas para el 8 de febrero provocó una sacudida histórica: el bono a 40 años de Japón superó el 4% de rendimiento por primera vez desde su lanzamiento en 2007.
Este combo de noticias derivó en un salto de 7 puntos básicos en los rendimientos de los Treasuries a 10 años, que cerraron en 4,29%. En ese contexto, Wall Street operó con fuertes bajas: el S&P 500 retrocedió 2,06%, el Dow Jones cayó 1,76% y el Nasdaq se desplomó 2,39%. En contraste, el petróleo WTI avanzó 1,51% y finalizó la rueda en u$s60,34, detalló Grupo SBS.
En el plano doméstico, el Gobierno evalúa avanzar con la reforma laboral aceptando reclamos fiscales de los gobernadores para garantizar su aprobación legislativa.
Las provincias muestran disposición a acompañar cambios laborales —como la primacía del convenio por empresa, límites a la ultraactividad, banco de horas, regulación del derecho de huelga y la creación de un Fondo de Asistencia Laboral—, pero rechazan una rebaja impositiva que afecte la coparticipación. En este contexto, toma fuerza la idea de desdoblar el proyecto, separando el capítulo laboral del fiscal.
En paralelo, el INDEC informó que 2025 cerró con un superávit comercial superior a u$s11.000 millones. Solo en diciembre, el saldo positivo alcanzó los u$s1.892 millones, el segundo registro más alto del año, en un contexto en el que tanto exportaciones como importaciones marcaron máximos desde 2022.
S&P Merval y ADRs
A nivel local, las acciones comenzaron la jornada en terreno negativo, en línea con el mal clima externo, aunque durante la rueda se observó un rebote parcial impulsado por la suba del mercado brasileño. Sin embargo, hacia el cierre prevaleció la volatilidad, con alternancia de alzas y bajas.
Así, el S&P Merval rebotó 1%, hasta los 2.942.091,46 puntos, mientras que medido en dólares avanzó 2,9% y se ubicó en 1.982,49 unidades.
Entre las acciones líderes, se destacaron Banco Macro (+2,6%), Pampa Energía (+2,5%) y BBVA (+2,3%). En el otro extremo, las bajas fueron encabezadas por Ternium (-1,6%), Sociedad Comercial del Plata (-0,8%) y Banco de Valores (-0,7%).
Por su parte, las acciones argentinas que cotizan en Wall Street operaron con mayoría de bajas, lideradas por Globant (-7,9%), seguida de IRSA (-3%) y Banco Supervielle (-2,2%). Entre las subas, se destacaron Edenor (+2,5%), Ternium (+1,6%) y Tenaris (+1,3%).
El mercado de capitales ya reaccionó y los inmuebles siguen en espera
Luego de dos años de un cambio profundo en el régimen económico, el mercado inmobiliario argentino empieza a mostrar señales de reactivación, aunque todavía con precios que permanecen rezagados frente a otros activos. La normalización macroeconómica, la incipiente mejora del poder adquisitivo y el regreso gradual del crédito están recomponiendo la demanda, tanto para vivienda como para inversión, en un contexto donde el valor del metro cuadrado sigue siendo competitivo en términos históricos.
La brecha entre la fuerte recuperación de los activos financieros y la evolución más lenta del real estate es uno de los datos que hoy siguen de cerca los inversores. Mientras el mercado accionario argentino logró una recomposición significativa desde el cambio de gobierno, los precios de los inmuebles aún no reflejaron plenamente ese proceso, lo que abre una ventana de oportunidad en proyectos bien ubicados y con fundamentos sólidos.
En este escenario, desde el sector financiero advierten que el análisis inmobiliario vuelve a ganar peso dentro de las estrategias patrimoniales. En IEB, por ejemplo, remarcan que la lectura del mercado de propiedades ya no puede hacerse de forma aislada, sino integrada al contexto macro, a la evolución de los precios relativos y a las necesidades de diversificación de los patrimonios de banca privada.
Con ese enfoque, el grupo incorporó a su oferta de servicios un área especializada en real estate, orientada a brindar análisis de mercado, valuaciones y estrategias de inversión adaptadas a distintos perfiles, en un momento en el que el sector inmobiliario todavía corre por detrás de otros activos, pero empieza a perfilarse como una alternativa atractiva de mediano y largo plazo.
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