1 de julio 2026 - 19:29

Microsoft se convirtió en la "oveja negra" de la inteligencia artificial: ¿cuáles son los motivos?

Especialistas sostienen que Microsoft enfrenta dos problemas al mismo tiempo. Su capitalización bursátil perdió cerca de u$s570.000 millones.

La principal razón detrás de este cambio de percepción es que Microsoft enfrenta dos problemas al mismo tiempo. 

La principal razón detrás de este cambio de percepción es que Microsoft enfrenta dos problemas al mismo tiempo. 

Durante los últimos dos años, Microsoft fue considerada una de las grandes ganadoras de la revolución de la inteligencia artificial gracias a su temprana alianza con OpenAI, el desarrollo de Copilot y el fuerte crecimiento de Azure. Sin embargo, en 2026 el panorama cambió de forma drástica: la compañía pasó a ser la acción con peor desempeño entre las denominadas "Siete Magníficas" y atraviesa su peor semestre bursátil desde el estallido de la burbuja puntocom.

La principal razón detrás de este cambio de percepción es que Microsoft enfrenta dos problemas al mismo tiempo. Por un lado, los inversores muestran cada vez más preocupación por el enorme gasto en infraestructura para inteligencia artificial. Por otro, crece el temor de que la propia IA termine alterando el negocio tradicional del software, precisamente el principal motor de ingresos de la empresa.

Microsoft sufre el cambio tecnológico

Esta combinación dejó a Microsoft en una posición incómoda. Su diversificación, que durante años fue considerada una fortaleza, hoy hace que las dudas impacten sobre varios de sus negocios de manera simultánea.

Mientras otras compañías son vistas como apuestas más puras a la IA, Microsoft debe convencer al mercado de que sus inversiones multimillonarias generarán retornos suficientes para justificar el desembolso.

El mercado refleja ese cambio de ánimo. La valuación de la compañía cayó hasta ubicarse en torno a 21 veces las ganancias futuras, uno de los niveles más bajos de los últimos tres años.

Además, las acciones acumulan una baja superior al 24% en lo que va de 2026 y junio se perfila como el peor mes para el papel desde el año 2000. Solo durante ese período, la capitalización bursátil perdió alrededor de u$s570.000 millones.

La principal razón detrás de este cambio de percepción es que Microsoft enfrenta dos problemas al mismo tiempo.

La principal razón detrás de este cambio de percepción es que Microsoft enfrenta dos problemas al mismo tiempo.

Buena parte de la presión proviene del ritmo de inversión. Microsoft elevó su gasto de capital desde u$s24.000 millones en el ejercicio fiscal 2021 hasta cerca de u$s88.000 millones en 2025, mientras que para 2026 proyecta desembolsar alrededor de u$s190.000 millones para ampliar centros de datos y capacidad de procesamiento destinada a inteligencia artificial. Ese nivel de inversión, sumado al creciente uso de deuda para financiar parte de esos proyectos, despertó preocupación entre los inversores.

No todo está perdido

A pesar del castigo bursátil, algunos analistas e inversores consideran que la caída puede representar una oportunidad. Uno de ellos es Michael Burry, conocido por anticipar la crisis financiera de 2008, quien reveló que compró opciones sobre Microsoft con vencimiento en 2028 apostando a una fuerte recuperación de la acción.

Microsoft tampoco está sola en esta situación. Oracle enfrenta un escenario similar, ya que también combina un fuerte compromiso con el desarrollo de infraestructura para IA con crecientes dudas del mercado sobre el retorno de esas inversiones.

En ambos casos, los inversores esperan pruebas concretas de que el enorme gasto en inteligencia artificial podrá traducirse en mayores ingresos y rentabilidad.

Mientras tanto, la empresa mantiene su estrategia. Además de seguir expandiendo Azure, continúa desarrollando modelos propios de inteligencia artificial y busca reducir gradualmente su dependencia de OpenAI.

Sin embargo, el desafío será demostrar que esas inversiones multimillonarias pueden transformarse en ganancias sostenibles. Hasta que eso ocurra, Microsoft seguirá siendo una de las grandes paradojas del boom de la inteligencia artificial: una empresa líder en innovación, pero castigada por un mercado que exige resultados más rápidos.

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