30 de junio 2025 - 15:46

Tasas, tensiones y calificaciones: un escenario incierto para los mercados

El escenario financiero global enfrenta incertidumbre por tensiones políticas y desafíos económicos. En EEUU, Trump critica a la Fed por las tasas altas, mientras Argentina lucha con exclusiones de mercados y presión cambiaria.

Donald Trump critica a Jerome Powell por mantener tasas de interés altas, mientras que en Argentina, la exclusión de índices de mercados emergentes y la presión en el mercado cambiario aumentan los desafíos financieros.

Donald Trump critica a Jerome Powell por mantener tasas de interés altas, mientras que en Argentina, la exclusión de índices de mercados emergentes y la presión en el mercado cambiario aumentan los desafíos financieros.

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El escenario financiero global se encuentra marcado por una creciente incertidumbre, en un contexto donde se combinan tensiones políticas en Estados Unidos, desafíos estructurales en economías emergentes como Argentina, y una marcada cautela de los inversores frente a la evolución de las tasas de interés y los riesgos geopolíticos. En este marco, las últimas semanas dejaron señales mixtas que invitan a la prudencia.

En Estados Unidos, la figura de Jerome Powell vuelve a estar en el centro del debate. Donald Trump, con su habitual estilo confrontativo, ha redoblado las críticas contra el presidente de la Reserva Federal, acusándolo de sostener las tasas “artificialmente altas”. Trump insiste en que el nivel actual de las tasas, en torno al 5 % anual, es excesivo y perjudica la competitividad y el empleo. Incluso ha deslizado nombres de posibles reemplazos si volviera al poder, sugiriendo que exigiría una política monetaria mucho más expansiva, con recortes inmediatos que llevarían las tasas nuevamente cerca del 1 % anual. Esta presión política sobre la Fed pone en jaque el principio de independencia del banco central, un valor clave para la estabilidad de los mercados financieros globales.

Powell, por su parte, mantiene una postura de cautela. La mayoría de los miembros del comité de política monetaria comparten la visión de que aún es necesario esperar nuevas señales claras de enfriamiento inflacionario antes de comenzar a reducir el costo del dinero. Si bien algunos sectores económicos ya muestran señales de desaceleración, la inflación subyacente aún se ubica por encima de los objetivos del 2 %. La tensión se profundiza ante las expectativas del mercado, que descontaba hasta hace algunas semanas al menos dos recortes de tasa en 2025, pero que ahora ve con mayor probabilidad un único recorte hacia fin de año, si la política no interfiere en exceso.

Mientras tanto, en América Latina, la atención volvió a centrarse en Argentina. A pesar de algunos avances parciales en términos fiscales y de reservas, el país volvió a ser excluido de cualquier mejora en su calificación crediticia. Los principales organismos de rating mantuvieron a la Argentina en niveles especulativos, y el país continúa clasificado como “standalone”, es decir, fuera de los índices de mercados emergentes más relevantes. Esta situación implica un costo financiero más elevado y reduce la posibilidad de atraer capitales institucionales de largo plazo. Aunque algunos bancos locales y provincias lograron pequeñas mejoras en sus notas, la deuda soberana sigue en terreno de altísimo riesgo, con spreads que reflejan la desconfianza de los inversores.

El mercado cambiario argentino también enfrenta renovadas presiones. A pesar del esquema de flotación dentro de una banda y de los esfuerzos del Banco Central por acumular reservas, la demanda de dólares sigue firme, mientras las restricciones siguen limitando la normalización plena del mercado.

Por su parte, la situación de la deuda pública continúa siendo un foco de atención. Los vencimientos previstos para los próximos 18 meses implican un importante esfuerzo financiero que requerirá de nuevos canjes, más financiamiento multilateral o un escenario de superávit primario sostenido, algo que aún no está garantizado. El reciente pago al Fondo Monetario Internacional trajo cierto alivio en el corto plazo, pero no modifica las dificultades estructurales de la economía.

En este contexto, los inversores locales e internacionales se mueven con cautela. Las decisiones de la Fed, condicionadas por la política electoral, y la fragilidad estructural de economías como la argentina, configuran un escenario donde el riesgo sigue siendo elevado y la selectividad es clave. A nivel global, las tensiones políticas, la inflación persistente y los desafíos fiscales parecen haber reemplazado, al menos por ahora, la narrativa del “soft landing” por una de transición prolongada hacia un nuevo equilibrio.

El desafío para los próximos meses será leer con claridad las señales que emitan los principales bancos centrales del mundo y observar si la Argentina logra transformar la estabilidad nominal en una mejora de sus fundamentos. Por ahora, el país sigue fuera del radar de los grandes fondos de inversión, mientras el mundo financiero se pregunta si Powell podrá resistir la presión política sin desestabilizar la confianza en el dólar.

Analista Financiero

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