Warren Buffett cumplió 96 años y llega a un nuevo aniversario después de haber marcado durante más de seis décadas la historia de Wall Street. El inversor estadounidense, conocido mundialmente como el “Oráculo de Omaha”, convirtió a Berkshire Hathaway de una compañía textil en decadencia en uno de los mayores conglomerados del mundo y construyó una fortuna a partir de una estrategia tan sencilla de explicar como difícil de replicar: comprar buenos negocios a precios razonables y mantenerlos durante años.
Warren Buffett cumplió 96 años: las inversiones que lo convirtieron en una leyenda de Wall Street
El “Oráculo de Omaha” construyó durante seis décadas una de las trayectorias más exitosas de los mercados. De Coca-Cola y Apple a Berkshire Hathaway, cuáles fueron sus mayores apuestas, sus errores y las claves de una estrategia que multiplicó el capital a largo plazo.
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Warren Buffett es uno de los inversores más famosos en Wall Street.
Buffett ya dejó la conducción ejecutiva de Berkshire Hathaway, que quedó en manos de Greg Abel, aunque continúa como presidente de la junta directiva y como una de las principales referencias del conglomerado.
Su trayectoria, sin embargo, no estuvo marcada únicamente por grandes aciertos. Buffett también cometió errores y modificó profundamente su manera de invertir a lo largo de los años: pasó de buscar acciones extremadamente baratas a priorizar empresas de calidad, con ventajas competitivas, marcas fuertes y capacidad de generar ganancias durante décadas.
De comprar su primera acción a construir Berkshire Hathaway
La relación de Buffett con las inversiones comenzó muy temprano. Compró sus primeras acciones con apenas 11 años y posteriormente estudió en Columbia Business School, donde fue alumno de Benjamin Graham, uno de los padres del value investing.
En sus primeros años, su estrategia consistía principalmente en detectar compañías cuyo precio de mercado estuviera por debajo de lo que consideraba su verdadero valor. Esa filosofía lo llevó, entre otras cosas, a comenzar a comprar acciones de Berkshire Hathaway en 1962.
Paradójicamente, la operación terminaría siendo reconocida por el propio Buffett como uno de sus errores. Berkshire era entonces una empresa textil que perdía competitividad y requería cada vez más capital para sostener un negocio con pocas perspectivas.
Pero Buffett terminó transformando aquel error en el vehículo que construiría su imperio. Berkshire abandonó progresivamente el negocio textil y comenzó a adquirir compañías y participaciones en otras empresas. El ingreso al sector asegurador resultó fundamental: el float generado por las aseguradoras le proporcionó capital que podía reinvertir en nuevas oportunidades.
Los números detrás del “Oráculo de Omaha”
Los resultados explican buena parte de la dimensión que alcanzó Buffett en los mercados. Entre 1965 y 2024, las acciones clase A de Berkshire Hathaway obtuvieron un rendimiento compuesto anual del 19,9%, frente al 10,4% del S&P 500, incluyendo dividendos.
En seis décadas, el rendimiento acumulado de Berkshire superó el 5.500.000%, mientras que el principal índice estadounidense avanzó alrededor de 39.000% durante el mismo período.
Coca-Cola, una apuesta que atravesó décadas
Entre sus inversiones más conocidas aparece Coca-Cola. Berkshire comenzó a construir su posición en 1988, poco después del crash bursátil de 1987.
La apuesta se basó en características que luego se convertirían en pilares de la filosofía de Buffett: una marca global, consumidores recurrentes, una enorme red de distribución y capacidad para generar efectivo de manera sostenida. Berkshire terminó invirtiendo alrededor de u$s1.300 millones y mantuvo la posición durante décadas.
La inversión vuelve además a estar bajo la lupa en 2026. Coca-Cola acumula una suba superior al 30% en el año y recientemente alcanzó nuevos máximos, convirtiéndose junto con Chevron en una de las apuestas de Berkshire con mejor desempeño durante el período.
Apple y el cambio en la filosofía de Buffett
Otra de sus grandes apuestas fue Apple, una inversión que mostró hasta qué punto evolucionó su estrategia. Aunque Buffett había evitado tradicionalmente las tecnológicas, Berkshire destinó inicialmente alrededor de u$s35.000 millones a la compañía y la participación llegó a alcanzar un valor cercano a los u$s185.000 millones.
La operación mostró el tránsito desde el Buffett que buscaba simplemente compañías baratas hacia el inversor que privilegiaba negocios extraordinarios capaces de generar valor durante muchos años.
La influencia de su histórico socio Charlie Munger fue decisiva en esa transformación. Buffett dejó progresivamente de preguntarse solamente cuánto costaba una empresa para analizar también qué tan bueno era el negocio y cuánto capital podía producir en el futuro.
Los errores que también marcaron su carrera
Buffett tampoco estuvo exento de grandes equivocaciones. Además de su compra original de Berkshire, sufrió pérdidas con Dexter Shoe, reconoció haber tardado demasiado en salir de Tesco, sobreestimó las ventajas competitivas de IBM y terminó vendiendo las participaciones de Berkshire en aerolíneas estadounidenses durante la pandemia.
Precisamente, una característica de su trayectoria fue la capacidad de modificar su estrategia después de esos errores.
A sus 96 años, Buffett dejó la conducción cotidiana de Berkshire con una cartera bursátil que al cierre de junio estaba valuada en u$s299.253,6 millones. Apple representa el 22,04%; American Express, el 17,14%; Coca-Cola, el 10,86%; Alphabet, el 9,41%; y Bank of America, el 9,20%.
Con Greg Abel ahora al frente de las operaciones, Berkshire comienza una etapa distinta. Pero el legado de Buffett permanece asociado a una idea que atravesó prácticamente toda su carrera: entender el negocio detrás de una acción, comprar con disciplina y darle tiempo al capital para crecer. A los 96 años, esa filosofía continúa siendo una de las más estudiadas —y difíciles de replicar— de la historia de los mercados.
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