Economía

Gobierno garantiza "dólar electoral" a candidatos (al menos hasta octubre)

Entusiasma que no se haya utilizado aún dinero del FMI para sostener la divisa. Confían también en liquidación sojera fuerte.

El ala política del Gobierno le está dando a todos los candidatos que se van sumando a las listas del oficialismo, una instrucción y un activo para utilizar en la campaña. El primero es casi un mandato estratégico electoral: se debe hablar lo menos posible de economía real. La razón es simple. Si bien la situación macro, para la visión del macrismo, ya tocó un piso y difícilmente se vuelvan a ver perforaciones en los pisos de la actividad industrial y en el mercado interno, los bombardeos de las variables que arrojará el INDEC continuarán siendo negativos (algunos de manera lapidaria), hasta las elecciones de octubre y quizá, lo más preocupante, hasta el balotaje. Ante esto lo mejor para los candidatos es evitar ingresar en laberintos explicativos sobre por qué se llegó a un piso en la caída de la crisis, y por qué las bajas seguirán siendo importantes pese a que la comparación interanual se realizará desde julio contra los datos de un segundo semestre de 2018 en donde las variables ya comenzaban a mostrar los números de la crisis. Lo mejor para los candidatos es, directamente, evitar este temario y dejar a los funcionarios del Ministerio de Hacienda las explicaciones complicadas. En todo caso, no hay ninguna persona de esta repartición que se postule en ninguna lista.

El segundo item que se está informando a los hombres y mujeres que serán sometidos al voto popular es más tranquilizador. El Gobierno les está asegurando que durante la campaña, incluyendo el tránsito a las elecciones de octubre, el dólar no será tema y no habrá corridas cambiarias que explicar. La tesis oficial es simple. A un mes y casi tres semanas del inicio de la “pax cambiaria” generada por el anuncio del permiso del FMI de poder utilizar los dólares del Fondo para combatir corridas, el mecanismo de persuasión demostró ser exitoso. El dólar cotizaba el 29 de abril, día formal del inicio de las actividades del permiso del organismo financiero, a $46,78, con una amenaza del Rofex de una divisa navegando hacia los $49 para julio. El cierre del miércoles pasado de una divisa a $44,55, indica una pérdida de $2,23 directos, ubicando la divisa en los valores de tres meses atrás e iniciando un debate mucho más cómodo que la explicación de una devaluación: ¿hay o no atraso cambiario? Y todo esto con una realidad que entusiasma al oficialismo: la caída en la cotización se da sin que se haya utilizado un solo dólar del acuerdo con el FMI, consistente en la posibilidad de vender hasta $250 millones diarios hasta completar la liquidación de reservas por u$s9.000 millones o un dólar cotizando por encima de $51,45, lo que ocurra primero. Según las proyecciones del macrismo, el valor de la divisa se mantendrá controlado dentro de los valores derivados de fines de abril, al menos hasta las PASO del 11 de agosto. Luego, hacia octubre, la intención oficial es mantener un dólar a raya cotizando no más allá de los máximos del año. Para esto se descuenta que la oferta sojera continuará firme al menos hasta mediados del mes próximo, con lo que las derivaciones de la demanda estarían controladas.

Antecedentes

Hasta aquí, y ya con el cierre de junio al alcance de la mano, para este fin estabilizador alcanzó sólo la amenaza hacia el mercado de la posibilidad de aplicar esta arma letal autorizada por el organismo que maneja Christine Lagarde. La posibilidad de hacer uso de los dólares del FMI fue negociada durante el fin de semana del 27 y 29 de abril, luego de un cierre del dólar de $46,58 en la última semana completa de ese mes y en medio de la última escalada de la divisa vivida por el mercado argentino. Eran momentos de zozobra para el Gobierno, donde el peligro de una corrida cambiaria terminal golpeaba la puerta del mercado local al ritmo de la salida masiva de pesos del sistema financiero. Las compras eran protagonizadas por fondos de inversión que aún permanecían dentro del mercado argentino, pero que ante la imprevisión política y los malos números de la economía elegían dolarizarse y salir del país. Ese último fin de semana resultó de negociaciones directas entre el Ministerio de Hacienda y el Banco Central que maneja Guido Sandleris, y de una comunicación vía teléfono rojo entre el secretario de tesoro norteamericano, Steven Mnuchin, y el número dos del FMI, David Lipton, el principal escollo ideológico para que se le permitiera al país hacer uso de esos dólares. Mnuchin fue el encargado de aclararle al economista de origen demócrata que el dinero provenía en realidad del Tesoro norteamericano y que era estricta voluntad del Gobierno de Donald Trump que se le permitiera al país hacer uso de esos fondos para el destino que se requería desde Buenos Aires.

La autorización final llegó en tiempo y forma para que el lunes 29 de abril se haga pública, y se aplique formalmente desde el martes 30. El primer día el cierre del dólar fue a $45,7 y un día después a $45,44. EL cierre del miércoles fue a $44,50, con lo que a un mes de vigencia de esta etapa de la política cambiaria oficial, la divisa bajó su cotización. Es lo mismo que decir que se maneja en un clima de estabilidad un insumo básico para las pretensiones presidenciales de sostener la inflación y tener algún tipo de fórmula competitiva para las elecciones de octubre.

Un valor agregado importante de este tipo de cambio estable es que se dio, además, en días de importantes definiciones políticas. Los últimos veinte días de cotización, con dólar además en baja, se vivieron ante las noticias del lanzamiento de la fórmula Alberto Fernández- Cristina Fernández de Kirchner, los vaivenes en el peronismo intermedio de Alternativa Federal, el lanzamiento oficial del tándem Axel Kicillof- Verónica Magario como candidatos para la provincia de Buenos Aires por el kirchnerismo y, fundamentalmente, la presentación de Miguel Angel Pichetto como candidato a vicepresidente del oficialismo. Esto implica que aún con novedades políticas no siempre “market friendly” (salvo la de Pichetto), igual el tipo de cambio pudo cotizar estable.

El acuerdo entre el Gobierno de Mauricio Macri y el Fondo Monetario Internacional (FMI) es concreto. El Ejecutivo puede utilizar algo menos de u$s9.000 millones correspondientes a los disponibles de Tesorería. Este dinero podrá ser administrado con topes de hasta u$s250 millones por día, hasta que la moneda llegue a la cotización de $51,45, precio que según el oficialismo podría sostenerse hasta, al menos, la primera vuelta electoral. En teoría, este programa deberá prosperar y sostenerse hasta las elecciones del 27 de octubre. Pero si no se logra el objetivo, el Gobierno ya tiene la habilitación gestual para reabrir las negociaciones y ampliar el monto y plazos. Todo dependerá de la marcha política del Gobierno antes del acto electoral, y de qué tan cerca esté el Ministerio de Hacienda de cumplir con las pautas pactadas con el organismo que dirige Christine Lagarde. Algo quedó claro en las negociaciones que se mantuvieron con el organismo: el FMI apoyará en todo lo que esté a su alcance la continuidad de Mauricio Macri como Presidente.

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