Washington y Brasilia - Los militares brasileños impidieron el pasado domingo 8 la detención de los militantes bolsonaristas que arrasaron las sedes de los tres poderes en Brasilia, dijo un reporte publicado online por el The Washington Post.
Grave: surgen más indicios de protección militar a los golpistas del bolsonarismo
Según una investigación del medio estadounidense, el nuevo jefe del Ejército le impidió al ministro de Justicia de Lula da Silva asegurar que se realizaran más detenciones. Buscan purgar el Estado de ultraderechistas.
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“Acá no vas a arrestar a la gente”, dijo el nuevo comandante del Ejército, general Julio César de Arruda, al nuevo ministro de Justicia, Flávio Dino, según dos testigos, informó el Post.
Según la reconstrucción del medio estadounidense, “cuando altos funcionarios de la administración de Luiz Inácio Lula da Silva llegaron al cuartel general del Ejército el domingo por la noche con el objetivo de garantizar la detención de los insurgentes en el campamento (establecido frente a esa sede), se encontraron frente a tanques y tres líneas militares”.
Ese acto de protección, “que según funcionarios del Gobierno de Lula da Silva dio tiempo a cientos de simpatizantes para escapar del arresto, es uno de varios indicios de un patrón preocupante que las autoridades ahora están investigando como evidencia de una supuesta colusión entre militares, policías (del Distrito Federal) y miles de alborotadores que invadieron las instituciones”.
Obstrucción
El mismo patrón, según el periódico, siguió “el cambio en el plan de seguridad ante los agresores reunidos fuera de los edificios federales”, además de “la inacción y confraternización de la policía cuando comenzaron a ingresar a los edificios, así como la presencia de un alto mando de la policía militar (estadual) que había dicho a sus superiores que estaba de vacaciones”.
El artículo del periódico estadounidense se basa en entrevistas con más de 20 altos funcionarios de la administración y el poder judicial de Lula da Silva, organizadores de protesta y participantes, a la vez que incluye detalles no informados hasta el momento sobre el ataque de cinco horas que sacudió al país más grande de América Latina.
Si la purga de bolsonaristas en las fuerzas de seguridad surge como un objetivo ineludible para la nueva administración, una operación análoga ya comenzó en el sistema de medios públicos.
El presidente destituyó a la dirección de todos los medios de comunicación públicos –que provenían del gobierno anterior– a raíz del tratamiento que hicieron de la toma de los tres poderes públicos en Brasilia. Mientras los medios privados hablaban de “golpistas”, “extremistas” y hasta “terroristas”, los estatales calificaban de “manifestantes” a las hordas bolsonaristas.
Medios
La decisión, adoptada el viernes a la noche pero anunciada ayer, incluye el nombramiento de la periodista Kariane Costa como presidenta de la Empresa Brasileña de Comunicación (EBC), de la que dependen medios clave como la agencia de noticias Agencia Brasil, TV Brasil y la emisora Radio Nacional.
La medida supone la apertura de un proceso de transición y reorganización en la EBC que durará 30 días, informó la Presidencia brasileña en un comunicado.
La prensa local destacó que la dirección de estos medios seguía en manos de cargos nombrados por el anterior presidente, Jair Bolsonaro, cuyos simpatizantes asaltaron el Congreso, el palacio presidencial y la sede del Supremo Tribunal Federal (STF) el 8 de enero.
Una fuente oficial explicó que temían una cobertura aun más radical por parte de los medios dirigidos por personas afines a Bolsonaro y a la posible propagación de ideas antidemocráticas o incluso a un sabotaje técnico para interrumpir las retransmisiones y comparecencias de la Presidencia.
Al día siguiente al asalto a los tres poderes, el informativo de TV Brasil emitió declaraciones del senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente, lo que fue interpretado como una provocación por políticos del oficialista Partido de los Trabajadores (PT).




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