19 de enero 2006 - 00:00

100 años de quien creó e inspiró "La Nación"

Bartolomé Mitre
Bartolomé Mitre
Se cumplen hoy cien años de la muerte de uno de los protagonistas de la historia argentina durante el siglo XIX. Un siglo lastimado por las guerras y laureado por las ideas de la Revolución y de la Independencia y, además, gestor de muchas de las personalidades más influyentes del país.

Bartolomé Mitre nació el 26 de junio de 1821 y siendo cadete en la Academia Militar de San José, en Montevideo, su primer escrito notorio fue lo que se entiende como un acto de guerra contra don Francisco Acuña de Figueroa, quien era partidario de Oribe. Por este motivo, su padre, Ambrosio, se vio obligado a disculparse por el escándalo que produjo dado que Acuña era un hombre público, autor de los himnos de Paraguay y de Uruguay.

Así comenzó a vislumbrarse la personalidad del que sería, luego, el presidente de la Nación. Mitre fue hombre que siempre prefirió la pluma a las armas y que formó parte del inicio de la formación de la Nación argentina.

Sin embargo, en 1842 hizo la campaña de Entre Ríos hasta la derrota Arroyo Grande que lo arrojó de nuevo a Montevideo, donde tomó parte activa en la defensa durante el sitio de esta plaza.

No obstante, la inquietud espiritual del precoz poeta -que a los 15 años publicara sus primeros versos en un volumen titulado «Ecos de mi lira»- no se conformaba con la vida a pura acción. Escribió, al mismo tiempo, en el «Nacional», «El Corsario» y «La Nueva Era». Además, publicó un manual de artillería, fundó el instituto histórico geográfico y presidió la academia de oficiales del escuadrón de artillería de guerra.

Más tarde, los vuelcos políticos lo llevaron a Bolivia, donde fundó y dirigió el Colegio Militar de ese país y el diario «La Epoca» y fue allí donde escribió dos obras breves. Una de ellas, «Soledad» en 1847, que está ambientada en el país donde estuvo exiliado y que fue publicada en el diario en el que se desempeñaba como director, y «Memorias de un botón de rosa», que se publicó en El Comercio, de Valparaíso, en 1848 y, por su corta extensión, puede ser catalogado como un cuento.

Luego de la batalla de Caseros, Mitre se opone a Urquiza desde «los debates» donde adelanta su pensamiento político e impugna desde la Legislatura el acuerdo de San Nicolás en un discurso memorable. Es desterrado y vuelve a Buenos Aires a raíz del triunfo de la Revolución de setiembre y nombrado miembro de la convención constituyente de la provincia.

• Carrera vertiginosa

Ministro de Gobierno y de Relaciones Exteriores de la República, luego combatiente y herido en la defensa de la ciudad ante el sitio de Lagos, más tarde actor principal en Cepeda como general y en 1860 elegido gobernador, ésa fue la vertiginosa carrera de Mitre en la política.

El 12 de octubre de 1862 asume la presidencia de la República, en un tiempo de afiebrada construcción en lo político y lo social y por la larga guerra sostenida por el Paraguay en medio de penurias de todo género. Al terminar el mandato produce su notable y elevado documento, conocido en la historia con el nombre de «Testamento Político», donde se niega a volcar la fuerza del poder oficial para escoger sucesor.

• Vocación

Finalizado su mandato presidencial, se vuelca más hacia su vocación de letras y de periodista. El 4 de enero de 1870, con una tirada de mil ejemplares y un capital de 800.000 pesos reunidos y junto a nueve amigos, el ex presidente, general y abogado Bartolomé Mitre editó el diario «La Nación» con el lema: «La Nación argentina fue una lucha. La Nación será una propaganda», haciendo referencia a la difusión de los principios de la nacionalidad y de las garantías institucionales.

En aquel momento diarios como «La Prensa» y «La República», con una tirada de 4.000 ejemplares, eran la competencia a la que debía enfrentar el flamante diario de Mitre. «La Prensa» comenzó a extinguirse con Juan Perón en los años '50.

Las actividades comerciales y de la Aduana, por su incidencia en la vida inmediata de la gente que dependía del puerto de Buenos Aires, se transformaron en la sección más esperada del diario. Informaciones económicas referidas al funcionamiento del campo y, por ende, de las exportaciones que estaban vigentes en el modelo económico del momento (basado en la agroexportación). Ambos se transformaron en la razón de ser del matutino que fue ganando espacio con el correr de las décadas y comenzó a ser líder en política y vida institucional.

Hoy, está entre los pocos cabeza de la prensa argentina y casi sin parangones en ética y defensa para la libertad de las instituciones. Está conformado por un excelente grupo de periodistas en todos los niveles. Un matutino que se caracterizó por juntar siempre importantes plumas que reflejaran la línea del diario, sin atarse nunca a dictaduras ni populismo. «La Nación» ha sido y es adalid en los valores elevados de la República.

En los últimos tiempos ha recibido críticas por parte del actual gobierno por eso, por liderar valores históricos, por no someterse y defender la libertad. Ha mantenido su línea editorial con altura y sobriedad que viene de su histórica línea periodística.

Se suele decir bien que los medios de prensa reflejan el alma de sus fundadores por lo menos mientras se mantienen en línea sucesoria. Pensando en su fundador Bartolomé

Mitre vemos que aquí se cumple. Y se cumple en otros donde sus orígenes no se asentaron en los mismos sustentos éticos que aquel poeta, militar y periodista.

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