18 de abril 2008 - 00:00

A una semana del secuestro aún no hay pistas firmes

A más de una semana del hecho, tampoco ayer hubo noticias del secuestrado Ariel Perretta y hasta anoche no había más que conjeturas tanto del joven como de sus captores, luego del trascendido de que ocho sospechosos habían sido interrogados por el fiscal de Morón, Marcelo Fernández.

Las diligencias judiciales, que abarcaron otro rastrillaje y nuevas indagatorias a los detenidos, parecen no haber cambiado la dirección de la causa. Mientras, los investigadores continúan buscando detalles sobre la pista del entregador, uno de los detenidos junto a su hermano y su madre; y por otro lado se trata de encontrar alguna pista a través del representante de conjuntos de cumbia villera.

Sin embargo, el enfoque inicial parece haber cambiado porque los sabuesos apuntan ahora a conseguir la mayor cantidad de testigos posibles que hayan visto los movimientos en momentos en que se concretó el secuestro. En ese rompecabezas no encajan algunas piezas: una, la facilidad con que el secuestrado Ariel se comunicó con su padre (en una instancia tan complicada); y otra, el trascendido de que padre e hijo no mantenían buenas relaciones.

También ahora se tratan de entrecruzar las dos llamadas recibidas de los captores y la familia para fijar lugar y bucear sobre las frases se quedaron grabadas en esos llamados. Lo cierto es que ya van siete días de que el joven Ariel fue secuestrado y aún no hubo contacto alguno que pueda utilizarse como «prueba de vida» para salir de la incertidumbre.

Por otro lado, y por ello seguían los ocho sospechosos detenidos, existen algunos indicios acerca de los captores.

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