Trabajadores de cooperativas mantuvieron un nuevo acampe en la Avenida 9 de Julio que se extendió por ocho horas en reclamo de mejoras en los planes de empleo, lo que dificultó el tránsito en el centro porteño y motivó un nuevo cruce entre el Gobierno de la Ciudad y la Casa Rosada.
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La protesta bloqueó en forma total la Avenida 9 de Julio, a la altura de la Avenida de Mayo, incluyendo los dos carriles del Metrobús, por lo que sólo quedaron liberadas las callas laterales a esa arteria principal del microcentro porteño (Bernardo de Yrigoyen y Lima).
Finalmente, luego de intensas negociaciones, los manifestantes levantaron la protesta tras aceptar una propuesta del Gobierno porteño para dialogar este viernes sobre sus reclamos con los ministros de cuatro carteras.
En ese sentido, los manifestantes accedieron a mantener una reunión "con los ministros de Desarrollo Económico (Francisco Adolfo Cabrera), Desarrollo Social (Carolina Stanley), Educación (Esteban Bullrich) y Salud (Graciela Reybaud) o con funcionarios de esas carteras que tengan poder de decisión", informaron.
El encuentro se llevará a cabo en la Secretaría de Hábitat Integral (Sechi) de la Ciudad, aunque en caso de no arribar funcionarios de peso o de no llegar a un acuerdo, los trabajadores anticiparon que "la semana próxima volverán a protestar con medidas similares a la adoptada este jueves".
Los manifestantes reclaman la incorporación de nuevos empleados y poder sentarse a negociar un nuevo incremento salarial que, según señalaron a NA, "ya estaba pactado desde que otorgaron un 25 por ciento de aumento" en enero pasado, en el marco de una negociación que iba a retomarse en abril.
Según señalaron los trabajadores de las cooperativas, el conflicto que mantienen con el Gobierno de la Ciudad se inició hace ocho meses y "ante la falta de respuestas o evasión de la problemática" decidieron cortar y acampar en la 9 de Julio, donde provocaron un importante caos vehicular.
La protesta provocó también un cruce verbal entre funcionarios de Seguridad nacional y de la Ciudad, en referencia a la responsabilidad jurisdiccional de las fuerzas que debían ser las encargadas de desalojar el piquete.
El secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, indicó temprano que "el Gobierno de la Ciudad y la Policía Metropolitana" estaban "ausentes totalmente" y que había puesto "a disposición" a la Policía Federal. "Le dije al jefe de la Policía Federal (comisario general Román Di Santo) que se ponga a disposición de la Metropolitana por si no tenían hombres suficientes, pero como siempre se hacen los distraídos. Le di la directiva para evitar el discurso permanente de que no tienen hombres", sostuvo Berni.
El funcionario nacional agregó que están "cansados de que la Justicia Contravencional y la Metropolitana desaparezcan y se hagan los distraídos y ni siquiera atiendan el teléfono", al tiempo que remarcó que "no hay orden de desalojo y esto se podría haber evitado".
En el mismo sentido, la Policía Federal emitió un comunicado en el que señalaba que "ante la ausencia de autoridades del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y de la Policía Metropolitana en el corte de las calles Avenida de Mayo y 9 de Julio, lugar sobre el que ejercen jurisdicción y deben intervenir ante contravenciones, la PFA ha debido intervenir para garantizar el libre tránsito y circulación de las personas".
"La Policía Federal se encuentra en el lugar a disposición de las autoridades judiciales, a los efectos pertinentes", añadió el comunicado de la fuerza. Posteriormente, la Policía Federal se retiró del lugar y se hizo cargo la Policía Metropolitana, que siempre se mantuvo a la expectativa y a la espera de que se llegara a un acuerdo entre funcionarios y manifestantes.
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