20 de agosto 2007 - 00:00

Alarma por crimen de un empresario

Los investigadores del crimen de un empresario de la ciudad de Navarro que se dedicaba a la compra y venta de caballos de polo analizaban ayer los restos de cabellos y fibras encontradas en las manos de la víctima en busca de pistas sobre los asesinos.

Las muestras fueron recuperadas especialmente de las uñas del empresario Alcides Oscar Campusano, de 54 años, quien se defendió de las agresiones de los homicidas al resistirse a que le robaran.

Los restos de Campusano fueron inhumados en el cementerio de la ciudad de Navarro, donde el empresario asesinado residió muchos años junto a su familia y era conocido y querido. El empresario fue asesinado en la madrugada del sábado en su casa ubicada en la zona céntrica de Navarro, donde residía junto a su esposa Mirta Keale, de 30 años, y sus dos hijas de 4.

Según denunció la mujer de la víctima, tres delincuentes armados, encapuchados, vestidos de negro y con guantes y linternas los sorprendieron cuando descansaban en una de las habitaciones de la planta alta de la vivienda. Los asaltantes le exigieron a Campusano la entrega de unos 40 mil dólares que el empresario supuestamente había cobrado producto de la reciente venta de un caballo de polo, a lo que la víctima les respondió que no contaba con esa suma de dinero.

Las fuentes indicaron que, al parecer, los delincuentes manejaban un dato equivocado sobre el dinero que buscaban porque esa operación no se había concretado aún.

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