24 de marzo 2004 - 00:00

Apuran ley que acelera traspaso de la Policía Federal a la Capital

Travestis y vecinos del barrio de Palermo provocaron escandaloso final de la audiencia pública en la que se expusieron opiniones para reformar el Código Contravencional de la Capital Federal.
Travestis y vecinos del barrio de Palermo provocaron escandaloso final de la audiencia pública en la que se expusieron opiniones para reformar el Código Contravencional de la Capital Federal.
En abril próximo, el Gobierno porteño pedirá al Congreso de la Nación la derogación del artículo 5 de la llamada ley Cafiero que impide a la Ciudad de Buenos Aires contar con Policía propia, tal como anticipó este diario.

Piensa hacerlo ante los 25 diputados porteños, es decir, los capitalinos de todos los partidos y sería ése el primer gesto fuerte del pedido de traspaso de la Policía que haga una gestión de la Ciudad, ya que hasta ahora, desde 1997 fueron todos amagos verbales y proyectos presentados por diputados o senadores, pero nunca por el Gobierno porteño con su presencia.

Al menos así lo aseguró Juan Carlos López, secretario de Justicia y Seguridad de la Capital Federal, quien además anticipó que se presentará en la Legislatura un proyecto de código contravencional oficialista para confrontar con el de la oposición que encarna el macrismo.

El borrador del Gobierno porteño incluye penas a cada una de las contravenciones, para lo que hay acuerdo entre las bancadas para hacerlo y permitir mejores precisiones a los jueces.

Agrega un régimen genérico de agravancia, para castigar más al que repite la infracción y no incluye ninguna figura similar al merodeo. «Contravenciones de mero desorden y escándalos son leves, sin arresto», explicó López y dijo que tampoco se admitirán imposiciones para que los piqueteros pidan permiso antes de hacer sus protestas.

También López piensa enviar un código procesal penal que les permita a los magistrados castigar la tenencia ilegal de armas, y evitar, como sucede actualmente, que no se pueda juzgar ese delito por carencia de una ley en ese sentido.

En otro escándalo terminó ayer también la audiencia pública que organizó el Gobierno porteño para debatir modificaciones al código contravencional de la Capital Federal.

Los activistas defensores de las minorías sexuales y grupos aliados que concurrieron a la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín continuaron, como en la jornada anterior, con su intolerancia y agresividad. Ayer la concurrencia fue menor, incluso de los grupos de travestis,
pero en primera fila del teatro se sentaron vecinos de Palermo, que insisten con eliminar la prostitución de las calles. Esa presencia alteraba al grupo de defensores de prostitutas y travestis, durante las exposiciones de 3 minutos cada orador, que en su mayoría fueron vecinos, algún legislador y político.

El primer episodio se generó cuando subió a dar su exposición la ex diputada
María José Lubertino, aún defensora de derechos humanos, fue agredida por haber sido radical. El clima se tensó más cuando una mujer pidió a los gritos que el titular de la audiencia -Juan Carlos López, secretario de Seguridad- exigiera identificación a los fotógrafos que cubrían la tertulia.

• Desafío

« Señora, si no le pido identificación a usted no tengo por qué hacerlo, esto es una audiencia pública», explicó López desde el escenario, tras su escritorio. Lo aplaudieron algunos, pero la mujer desafió y se acercó al escenario para seguir protestando entre voces cruzadas y griterío, a tal punto que la delgada señora de baja estatura comenzó a pegarles a las cámaras de televisión.

López
debió pedir un cuarto intermedio, tras el cual subió a dar su exposición el legislador Jorge Enríquez, el más agredido de las dos jornadas. Propone Enríquez un código aun más duro que el propio de su bancada macrista y lo defendió con habilidad desde el micrófono. Tenía adherentes en la platea que lo aplaudían, pero aún eran más los detractores y logró terminar su ponencia aunque algunos se retiraban como acto de desaire. Le siguió otro legislador, Julio De Giovanni, que como todos soportaba el griterío e improperios, a medida que el ambiente se caldeaba entre los vecinos de Godoy Cruz y los travestis.

En medio de esa furia entre los dos bandos, subió al estrado uno de los hermanos Devoto, dos legisladores que integran un bloque que se desprendió del zamorismo. Sorprendió -a los pocos que lo escucharon- el agradecimiento que hizo de la oportunidad de contar con una audiencia de ese estilo, lo cual levantó el ánimo de
López, pero no logró frenar las trificulcas. El funcionario sin más levantó definitivamente la audiencia y anuló la lista de 10 oradores anotados fuera de término para despedirse.

«
Aun con los discursos más estrafalarios y en este marco catastrófico también se pueden sacar conclusiones», se conformó el funcionario.

Los legisladores porteños no participaron de la movida, excepto los que optaron por acercarse a la audiencia para hacer su exposición, una media docena, como tampoco otros funcionarios del gobierno que no sean
López y sus subsecretarios Enrique Carelli y Marcelo Antuña, le dieron respaldo.

Ahora habrá una desgrabación de todas las ponencias que se podrá leer por la página Web de la Ciudad.

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