24 de marzo 2004 - 00:00
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Travestis y vecinos del barrio de Palermo provocaron escandaloso final de la audiencia pública en la que se expusieron opiniones para reformar el Código Contravencional de la Capital Federal.
En otro escándalo terminó ayer también la audiencia pública que organizó el Gobierno porteño para debatir modificaciones al código contravencional de la Capital Federal.
Los activistas defensores de las minorías sexuales y grupos aliados que concurrieron a la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín continuaron, como en la jornada anterior, con su intolerancia y agresividad. Ayer la concurrencia fue menor, incluso de los grupos de travestis, pero en primera fila del teatro se sentaron vecinos de Palermo, que insisten con eliminar la prostitución de las calles. Esa presencia alteraba al grupo de defensores de prostitutas y travestis, durante las exposiciones de 3 minutos cada orador, que en su mayoría fueron vecinos, algún legislador y político.
El primer episodio se generó cuando subió a dar su exposición la ex diputada María José Lubertino, aún defensora de derechos humanos, fue agredida por haber sido radical. El clima se tensó más cuando una mujer pidió a los gritos que el titular de la audiencia -Juan Carlos López, secretario de Seguridad- exigiera identificación a los fotógrafos que cubrían la tertulia.
• Desafío
« Señora, si no le pido identificación a usted no tengo por qué hacerlo, esto es una audiencia pública», explicó López desde el escenario, tras su escritorio. Lo aplaudieron algunos, pero la mujer desafió y se acercó al escenario para seguir protestando entre voces cruzadas y griterío, a tal punto que la delgada señora de baja estatura comenzó a pegarles a las cámaras de televisión.
López debió pedir un cuarto intermedio, tras el cual subió a dar su exposición el legislador Jorge Enríquez, el más agredido de las dos jornadas. Propone Enríquez un código aun más duro que el propio de su bancada macrista y lo defendió con habilidad desde el micrófono. Tenía adherentes en la platea que lo aplaudían, pero aún eran más los detractores y logró terminar su ponencia aunque algunos se retiraban como acto de desaire. Le siguió otro legislador, Julio De Giovanni, que como todos soportaba el griterío e improperios, a medida que el ambiente se caldeaba entre los vecinos de Godoy Cruz y los travestis.
En medio de esa furia entre los dos bandos, subió al estrado uno de los hermanos Devoto, dos legisladores que integran un bloque que se desprendió del zamorismo. Sorprendió -a los pocos que lo escucharon- el agradecimiento que hizo de la oportunidad de contar con una audiencia de ese estilo, lo cual levantó el ánimo de López, pero no logró frenar las trificulcas. El funcionario sin más levantó definitivamente la audiencia y anuló la lista de 10 oradores anotados fuera de término para despedirse.
« Aun con los discursos más estrafalarios y en este marco catastrófico también se pueden sacar conclusiones», se conformó el funcionario.
Los legisladores porteños no participaron de la movida, excepto los que optaron por acercarse a la audiencia para hacer su exposición, una media docena, como tampoco otros funcionarios del gobierno que no sean López y sus subsecretarios Enrique Carelli y Marcelo Antuña, le dieron respaldo.
Ahora habrá una desgrabación de todas las ponencias que se podrá leer por la página Web de la Ciudad.




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