16 de noviembre 2007 - 00:00

Asesinaron a balazos a un remisero en Gregorio Laferrere

Un remisero fue asesinado a balazos en la cabeza en el interior de su auto por un hombre que le disparó y huyó sin robar nada, en Gregorio Laferrere, partido de La Matanza, informaron ayer fuentes policiales.

Tras el ataque, el agresor, que aparentemente estaba con su cómplice, escapó en un auto que ayer al mediodía fue encontrado estacionado en la localidad de Virrey del Pino, de ese mismo partido bonaerense.

Testigos que presenciaron el crimen desde una parada de colectivo situada a pocos metros, aseguraron a la policía que antes de ser ejecutado el remisero discutió con su agresor.

No obstante, la policía no tiene aún claro cuál pudo ser el móvil del ataque, aunque en principio quedó descartado el robo.

En tanto, una hermana del chofer consideró que pudo tratarse de un error y que su hermano "fue confundido" con otra persona.

El crimen fue descubierto el jueves por la noche, cerca de las 22:30, cuando a raíz de un llamado al 911, la policía de la seccional primera de La Matanza Este acudió al kilómetro 26,700 de la ruta 3, a la altura de la calle Salvigni.

Según detallaron los voceros, a bordo de un Volkswagen Gacel color verde, patente UVU-069, modelo 1986, fue hallado muerto el remisero Carlos Alberto Espina, de 48 años, quien presentaba dos orificios de bala en la cabeza.

En poder de la víctima, que trabajaba para la remisería "El Compa", situada en el barrio Villa Unión, de Rafael Castillo, se hallaron todas sus pertenencias, entre ellas unos 70 pesos de la recaudación y un teléfono celular, lo que indica que el agresor no tuvo como finalidad el robo, añadieron los voceros policiales y la familia.

Las mismas fuentes explicaron que, según testigos del hecho, Espina mantuvo una discusión con la persona que le disparó, aunque se ignoran los motivos.

El remisero, que estaba separado y era padre de dos chicas de 13 y 23 años, usualmente trabajaba de noche en la agencia que pertenece a su hermana María Espina, quien ayer dijo a la prensa que cree a su familiar debieron haberlo confundido con otra persona, ya que "no tenía enemigos".

Otra hermana de la víctima, Cristina Espina, dijo por su parte que su hermano "era un hombre muy trabajador y muy querido por los vecinos y los clientes", que "no tenía nada que esconder" y que "se llevaba bien con todos", por lo que le asombra lo sucedido.

Las fuentes informaron que, antes del ataque, el chofer había llevado a un pasajero hasta González Catán y, cuando regresaba a la base de la empresa, se encontró con un hombre vestido con un buzo rojo y pantalón de jean que bajó de un Volkswagen Gol rojo y se paró junto a la ventanilla del remís, del lado del conductor.

Ese hombre sacó un arma y le efectuó a Espina dos tiros en la cabeza a con una pistola 3.80, ya que una vaina servida y un plomo de ese calibre fueron hallados por los peritos en el lugar.

El agresor subió nuevamente a su auto y con otro hombre huyó por la ruta 3 en dirección a Rafael Castillo, según dijeron los voceros.

En base a los datos aportados por testigos, la policía determinó que el auto del asesino tenía una patente robada a un auto Peugeot 205 radicado en San Isidro.

Los mismos testigos dijeron a los pesquisas que, poco antes del crimen, dos personas que viajaban en un Volkswagen Gol rojo fueron hasta la remisería donde trabajaba Espina preguntando por otra persona y pidieron permiso para ir al baño.

Ayer por la tarde, la policía encontró en las calles Machado y Manzanares, de la localidad de Virrey del Pino, el Volkswagen Gol rojo con vidrios polarizados en el que se movilizaba el asesino.

Según fuentes de la fuerza, el vehículo estaba cerrado y estacionado y en su interior no se hallaron armas ni sangre, de acuerdo al relevamiento realizado por peritos en rastros, que trabajaron en el lugar.

Por el momento no hay detenidos por el crimen, que investiga la policía de La Matanza y el fiscal 2 de ese distrito, Carlos Arribas.

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