Mientras entraba a su oficina particular, en pleno centro de Buenos Aires, fue agredido por manifestantes de izquierda, según se investigaba anoche, el economista Roberto Alemann, aunque afortunadamente no recibió lesiones mayores. Hace dos años, el 8 de marzo de 2002, circulaba por Diagonal Norte y se intentó agredirlo, inclusive tirándole zancadillas para que cayera y pegarle con cobardía. Aquella vez zafó entrando a un hall. Posteriormente la misma izquierda fue a su casa en el barrio de Belgrano y además de insultarlo le pintarrajeó el frente. Ayer el mismo sector intemperante logró sus fines de casualidad. Habían ido a repudiar en un apart-hotel en Juncal al 800 -frente a la Iglesia del Socorro- a una persona que había «cometido el delito» de pronunciarse como anticastrista. Alemann salía del edificio donde funciona su empresa para atenderse en una peluquería y fue reconocido por los manifestantes; lo insultaron en los términos más soeces y uno de los huevos que habían llevado para atacar al repudiante de la dictadura de Fidel Castro le fue dirigido a él, golpeándolo en la cabeza. Allí tambaleó y lo voltearon pegándole golpes y patadas cobardemente en el suelo. Recién entonces fue rescatado por los policías que custodiaban la manifestación, y encontró refugio en la misma peluquería a la que se dirigía.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Alemann es propicio a ataques ultra, en primer lugar por el clima agresivo que vive el país incitado por el propio gobierno (ver nota aparte en esta misma página). En segundo lugar, porque la misma izquierda antidemocrática propició ataques desde la televisión. «No le deseo la muerte pero sí la muerte civil», llegó a decir Jorge Lanata tras el primer ataque en 2002. El mismo Lanata en un simple percance de tránsito encerró con su auto a un motociclista que paró e intentó darle una trompada. Como era mensajero de Canal 7 se hicieron hasta actos de repudio a «la agresión» politizando el incidente.
Alemann consideró que a su edad había servido mucho al país y desde aquellos incidentes no hacía más declaraciones públicas, ni siquiera escribía artículos, lo cual hace más alevoso el ataque de ayer. Este economista es considerado si no el mayor difusor de ideas de libre empresa e iniciativa privada (donde otros lo superan) sí el más brillante para exponerlas e inclusive llevarlas al análisis político. Siempre fue considerado el hombre de mayor mesura y ecuanimidad en la derecha económica y, dado que los supera en conocimientos y cultura, la izquierda (sobre todo la stalinista nuestra) buscó estigmatizarlo. Le atribuían «actuación en el Proceso» cuando fundamentalmente fue ministro de Economía en la época constitucional de la presidencia más lograda en el siglo en Argentina, la de Arturo Frondizi 1958-1962. El período en que volvió a ser ministro por pocos meses, fue el del dislocado general Leopoldo Galtieri donde no se ubican desaparecidos pero sí la patriótica aunque desconcertante invasión de las Malvinas. Alemann no participó de esas decisiones limitándose a ser un economista en la única guerra argentina internacional del siglo pasado cuando se paralizó totalmente la economía sólo por el factor bélico. «¿Ya se enterararon? Mire; prefiero que no se hable mucho del tema, porque me da miedo lo que puedan hacerme; desde la otra vez que me agredieron prefiero mantener un perfil bajo. Pero parece que no alcanza: en una cuadra donde jamás pasó nada, a metros de mi oficina, resulta que me pegan, me agreden, me tiran huevos... Es espantoso: uno ya no está seguro en ninguna parte», dijo Alemann a este diario desde su casa en Belgrano.
Dejá tu comentario